Categories
Literaria

Expresiones y su origen (parte 2)

A ojo de buen cubero

Expresión que se usa cuando no sabemos ni podemos calcular la medida exacta de las cosas. Tiene un origen muy claro y definido. En la antigüedad, las cosas se tenían que hacer a mano con la consiguiente falta de exactitud en las medidas, entre ellas las cubas para contener líquidos que al ser llenadas no todas tenían la misma cantidad, las diferencias eran mayores o menores en función de lo bueno que fuera el artesano cubero que las fabricó.

Al tun tún

Hacer algo a tontas y a locas o sin previsión. Su origen es del latín y significa justo lo mismo que significaba en tiempos de los romanos. Ad vultum tunn. Lo decían con la intención de describir algo hecho «al bulto».

Brillar por su ausencia

Se usa para decir que algo o alguien destaca cuando no está (expresión no muy halagüeña por tanto). Tácito en su libro Anales, narra el fallecimiento de Junia Tertia Tertula, una importante dama de la época. Por entonces se estilaba en los funerales, portar las imágenes de familias muy ilustres cercanas al difunto, allí fue donde se notó que las  imágenes de Cayo Casio y de Bruto, el esposo y el hermano de la muerta, no se encontraban. Ambos personajes habían tenido que huir de Roma al ser imputados por el asesinato de Julio César. En su momento se comentó la «ausencia», luego supieron el motivo  de la misma. Al cabo de dicho acontecimiento, abiertamente enfrentados con la cúpula del gobierno, se enredaron en guerras intestinas de las que salieron derrotados. Al perder, Casio le ordenó a un servidor que lo matase, en tanto que Bruto, a punto de ser capturado, se suicidó.

Chivo expiatorio

Ser el chivo expiatorio significa pagar las culpas de otros. Viene de una práctica ritual de los antiguos judíos. El Gran Sacerdote, purificado y vestido de blanco para la celebración del Día de la Expiación (purificación de las culpas por medio de un sacrificio) elegía dos machos cabríos, echaba a suerte el sacrificio de uno en nombre del pueblo de Israel y ponía las manos sobre la cabeza del animal elegido al que se le imputaban todos los pecados y abominaciones del pueblo hebreo. Después de esta ceremonia, el macho sobreviviente era devuelto al campo y abandonado a su suerte, en el valle de Tofet, donde la gente lo perseguía entre gritos, insultos y pedradas.

Costar un ojo de la cara

Atribuible en todo su contexto y significado, a don Diego de Almagro y es que en realidad lo perdió. El dijo al Emperador Carlos I: «Defender los intereses de la corona me ha costado un ojo de la cara» y fue en un asedio a una fortaleza Inca donde ocurrió este hecho. Desde entonces se atribuye la expresión a algo que cuesta mucho bien dinero o trabajo.

Discusiones bizantinas

Se dice cuando se habla y habla y no se llega a ningún resultado. Es lo que ocurría en la Iglesia Ortodoxa Griega (sede en Bizancio) donde las discusiones eran extremadamente largas y tediosas, incluso absurdas, tanto es así que llegaban a discutir sobre el sexo de los ángeles.

 

Lydia Cruz