¿Venezuela o Nicaragua?

Muchas voces, aquí y allá, hablan del peligro que representa la elección del Candidato Morena Andrés Manuel López Obrador, argumentando que al tener su partido y su equipo nexos con los grupos socialistas bolivarianos, nos llevará a corto y mediano plazo. ¿Y si están equivocados?

Ortega y Maduro
Danie Ortega y Nicolás Maduro. Dos modelos de una misma ideología, con distintos matices.

A lo largo de 18 años, hemos escuchado las propuestas y despropuestas de este personaje de la política, que como muchos han calificado, no salen de ser un socialista trasnochado setentero.

Más grave para muchos, han resultado sus propuestas de política económica, tales como expropiaciones, suspensión de proyectos, como el del aeropuerto, y su sistema de dádivas universales a todos sus simpatizantes.

Esto, además de su propuesta más polémica de esta elección, de dar amnistía a los delincuentes, amnistía que parece ya estar en marcha y comenzar a funcionar desde el mismo día de la elección, al postular a personajes que, por decirlo menos, tienen un dudoso pasado con cuentas pendientes con la justicia, como Néstora Salgado, Napoleón Gomez Urrutia y Elba Esther Gordillo, a quienes les concede el pase automático al tenerlos como candidatos plurinominales, o como el candidato de Apaseo el Alto, Guanajuato, asesinado en pleno acto de campaña, asesinato que está ligado a los grupos traficantes de hidrocarburos robados a Pemex, conocidos como huachicoleros. (Candidaturas dudosas que permite el INE y que analizaremos en otro artículo, estén pendientes)

Esto, aunado a que el partido Morena forma parte del Foro de Sao Paulo, agrupación que busca el establecimiento de políticas comunistas en América Latina, según lo informa la politóloga guatemalteca, Gloria Álvarez, hace pensar que Lopez Obrador pretende implantar un gobierno populista y con las mismas características del Chavismo venezolano.

¿Pero y si están equivocados?

Y no es una equivocación en el sentido ideológico, sino en el sentido práctico. El chavismo, como la mayoría de los gobiernos comunistoides, busca el control total de la economía, de los medios de producción y de los recursos naturales.

Pero ¿Y si el modelo no es Maduro ni Chávez, sino Daniel Ortega? Quizá esta es una posibilidad que no se ha barajado, y que tiene muchos elementos de viabilidad. Daniel Ortega comenzó en los años 80 y 90 en la misma línea, un gobierno comunista, expropiador y dadivoso, que, como muestra la historia, llegó a Nicaragua al desastre.

Después llegaron otros gobiernos que permitieron una estabilidad y una mejora de la economía. Y en 2011, llega un “Daniel Ortega 2.0”, con ideas socialistas, sí, pero menos agresivo, reconciliado con los empresarios, con la iglesia, como grupo de poder en el país, y además cargado de dádivas y programas sociales.

Y este sueño idílico duró algunos años, a costa, evidentemente del erario, y cuando los recursos fueron insuficientes para sostener este estado de dádivas, se quiso aumentar la recaudación a través del sistema de pensiones, lo que llevó a la crisis actual de Nicaragua.

Si analizamos con calma, quizá el Lopez Obrador que estamos viendo en esta campaña de 2018, es un Lopez Obrador 2.0, más cercano a seguir el modelo de Daniel Ortega, que el del Chavismo venezolano. Con sus matices y particularidades morenistas, evidentemente.

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