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Literaria

Expresiones y su origen (parte 1)

 

Me voy a referir a frases que usamos en nuestro lenguaje coloquial, todos las usamos, desde los más cultos a los menos leídos y para todos significan lo mismo y ¿saben por qué? pues porque no están escritas en ningún sitio, forman parte de la tradición oral que viene desde no sé cuándo.

Pero no por ello debemos desistir de intentar averiguar su origen, bien sea a través de la investigación en bibliotecas, que es de donde se puede nutrir este conocimiento, o bien sea porque ya existe un conocimiento del hecho pero no es público ni sabido por todos. El saber dicen que no ocupa lugar, yo digo lo contrario, sí ocupa, el saber le quita lugar a las cosas inútiles, además de provocar una sonrisa, ¿por qué no?, un poco presumida, si decimos la expresión y sabemos cuál es su origen. Vamos a ello:

Aburrirse como una ostra.

Más que una frase hecha (que lo es), se trata de una metáfora, o mejor dicho la comparación con una. Se ha hecho una metáfora con el molusco más hermético, solitario, difícil de abrir y… aburrido. De ahí la comparación. No hagan caso de cultistas exagerados del lenguaje (proliferan) que rizan el rizo y atribuyen el origen a la época griega con una historia que no vale la pena ni contar.

Armarse la de San Quintín.

Significa que sucede o va a suceder algo realmente escandaloso y grande. Hace referencia a la batalla de San Quintín (Francia) en el siglo VI entre España y Francia, el descalabro francés por la ineptitud de sus mandos fue tan grande y las bajas tan numerosas que se acuñó el dicho. Como curiosidad, el monasterio de San Lorenzo de El Escorial se construyó en honor a esta victoria  ya que esta fue el 10 de agosto de 1557, día de San Lorenzo.

Colgar el sambenito.

Es marcar a alguien con un descrédito, culpa o tacha. La culpa (y pongo el término «culpa» adrede) de esta expresión es de la Inquisición. Entre las muchas barbaridades que esta hacía, las cuales iban desde pedir perdón públicamente hasta morir en la hoguera, había una que era imponer una penitencia a alguien por algún delito, esta consistía en vestirlo y obligarlo a llevar públicamente un sambenito que era una especie de saco bendecido, de ahí el nombre, no confundir con los monjes benedictinos.

Con la iglesia hemos topado.

Esta es una de las expresiones que me gusta explicar. Puede parecer que se refiere a lo que dice textualmente, de hecho la Iglesia tenía (y tiene) un poder casi imposible de superar cuando se trata de ejercer acciones contra ella, pero no es el caso, se refiere (y por eso me gusta) al Quijote, al pasaje en el que don Quijote y Sancho entran al Toboso buscando el palacio de Dulcinea y se dan de narices con el muro de la iglesia del pueblo, a lo que don Quijote exclama: «Sancho, con la iglesia hemos dado». Hay que fijarse en el cambio de «dado» por «topado». El Quijote es una sátira de la época y en esta expresión se pone de manifiesto un sentido anticlerical y una crítica al poder abrumador de la institución, por lo que la primera interpretación no iba muy descaminada.

Contrato leonino.

Leonino significa perteneciente al león. La expresión se dice cuando un acuerdo o contrato favorece en todo a una parte y deja desprotegida a la otra. Viene de una fábula de Esopo, Las partes del león, en ella un león, un asno y un zorro se asocian para cazar, el zorro elabora el plan el asno hace ruido y espanta las presas y el león las caza, al acabar el león pide al zorro que haga tres partes, después mata al asno y le dice al zorro: «La primera parte es para mí por ser el rey de la selva, la segunda es para mí por ser tu socio y la tercera me la dejas si no quieres que te pase lo mismo que al asno». La moraleja salta a la vista y el origen de la expresión también.

 

Lidia Cruz