Los Trumpiezos de Trump: Corea del Norte

No es raro darse cuenta de que Donald Trump tiene poco o casi nada de político y diplomático, además que tiende a ceder a la ira, el insulto fácil y la polémica. Además de tener un gabinete afín a sus ideas supremacistas y megalómanas, lo que dificulta más aún

Corea del norte nuclear
Imagen del momento de la destrucción de las instalaciones de pruebas nucleares de Corea del Norte

 

Esto ha dificultado la relación con Corea del Norte, a pesar de la apertura y las señales de buena voluntad que muestra el gobierno norcoreano para alcanzar la reunificación de la península de Corea. Parte de los acuerdos de esta reunión fueron la destrucción del complejo de pruebas nucleares de Punggye-ri.

A principios de mayo, después de la histórica reunión de los presidentes de ambas Coreas, el gobierno de los Estados Unidos anunció que no retiraría las sanciones económicas contra Corea del Norte, hasta que no abandone por completo las armas nucleares. Incluso el mismo Presidente Trump sugirió que esas medidas fueron el motivo del cambio de política de Kim Jong-un.

Estas manifestaciones fueron tomadas como una provocación por parte del gobierno de Corea del Norte, que incluso manifestó que no debería malinterpretarse las acciones de reconciliación y pacificación de Norcorea, como un signo de debilidad ante las presiones económicas y militares de los Estados Unidos. Sin embargo, la reunión de Singapur siguió en pie.

Posteriormente, el 11 de mayo Estados Unidos y Corea del Sur realizaron ejercicios militares, a los que después se uniría Japón. Esto también fue considerado por Pyonyang una provocación, y suspendió el diálogo con Corea del Sur, a pesar que el Presidente Moon, dijo que Kim estaba enterado de esos ejercicios militares.

Al mismo tiempo, John Bolton, Asesor de Seguridad Nacional de Trump, dijo que Corea del Norte se le aplicaría el modelo de desarme nuclear y que acabaría igual que Libia, donde, recordemos, en una revuelta popular, soldados encubiertos mataron al Lider del país Mohamad Gadaffi.

Estas manifestaciones de John Bolton fueron la gota que derramó el vaso de las autoridades de Corea del Norte, que consideró esas declaraciones como una incitación a la guerra, manifestando el gobierno de Corea del Norte, que esas declaraciones eran desenfrenadas e insolentes, y que el que los Estados Unidos se sienten en una sala de reuniones o se encare en un enfrentamiento nuclear, depende de la decisión y comportamiento de los Estados Unidos.

No obstante de que las declaraciones ofensivas fueron de los funcionarios estadounidenses, es el Gobierno de Donald Trump quien el Jueves suspendió la reunión, considerando que a pesar de ser por el bien de ambas partes, sería en detrimento del mundo, pues no había pruebas tangibles del desmantelamiento de las instalaciones nucleares y que estaría pendiente de algún acto tonto del Gobierno de Pyongyang.

Mientras tanto, el mismo día Jueves, ante la presencia de medios de comunicación de alrededor de 20 países, así como una delegación de periodistas de Corea del Sur, se destruyeron las instalaciones de pruebas nucleares de Corea del Norte, incluyendo instalaciones de reciente construcción que estaban preparadas para realizar por lo menos dos pruebas nucleares. Al no haber sido invitados, medios como BBC y el New York Times, ponen en duda la destrucción de las instalaciones militares; sin embargo, los medios invitados sí muestras las imágenes del complejo y del momento de la destrucción.

El mismo jueves, el Secretario General de las Naciones Unidas se manifestó profundamente preocupado e instó a ambas partes a entablar nuevamente el diálogo.

El viernes se dio una reunión no anunciada entre los presidentes de Corea del Sur y del Norte, en la que se buscó el mantener la reunión de Singapur. Corea del Norte se manifestó dispuesto a dialogar cuando los Estados Unidos tomaran la decisión.

Por su parte, apenas 24 horas después de suspenderla, Donald Trump anunció la posibilidad de realizar la reunión, incluso en la misma fecha programada, para el 12 de junio.

Es evidente que existe una aparente impericia en materia diplomática, no sólo del Presidente, sino de todo su gabinete, que actúan de una forma bastante visceral para tratar los asuntos internacionales. Esto provoca roces y desencuentros, en los que son otros gobiernos y mandatarios, incluso los considerados tiranos o dictadores, como el propio Kim Jong-un, quienes actúan con prudencia para evitar un conflicto bélico.

Estos cambios y declaraciones dejan la duda en el aire acerca de si el gobierno de los Estados Unidos realmente tiene una política exterior, o sólo actúan conforme van sintiendo (que no pensando) las circunstancias del momento, o por el contrario, desean una imposición inflexible de sus puntos de vista, incluso a costa de provocar una o más guerras.