El lado siniestro del efecto Mozart

Todos hemos escuchado los mitos y propagandas sobre el efecto Mozart, la música relajante y los temas musicales que llaman a sentirse feliz, tanto en sus efectos de aumento del cociente intelectual, como respecto a la mejora del Estado de ánimo.

Efecto Mozart
El lado siniestro de Mozart

Ya sabemos que el llamado “efecto Mozart” existe, pero sólo tiene una duración promedio de 10 minutos. Pero hoy no hablaremos del fraude para fabricar bebés genio supuestamente escuchando esta música, ni de los efectos relajantes de la “música fácil”, sino de un descubrimiento mucho más espeluznante.

Científicos de Universidades de Australia, Estados Unidos e Israel, han encontrado una correlación entre la música y su influencia en el juicio moral.

Se realizaron varios experimentos, en los que se le pidió a voluntarios realizar diversas acciones, en las que un grupo no escuchaba música, mientras que el resto era sometido a diferentes tipos de música.

En uno de los experimentos, se le mostró a un grupo un comercial ficticio ofreciendo documentos falsificados. A la mitad sin sonido, y al resto musicalizado con la pequeña sonata de Mozart. El resultado: los que vieron el comercial sin audio, rechazaron el comportamiento antiético; y más de la mitad de los que escucharon a Mozart, estuvieron de acuerdo con ese tipo de documento.

En otro documento se hizo algo semejante, para utilizar un plagio de internet para un trabajo escolar. En este caso, a la mitad que escuchó el comercial musicalizado, se les puso la Canción “I feel good”, de James Brown. Los resultados fueron similares al experimento anterior.

En cuanto a los experimentos de actos de crueldad, en los dos experimentos realizados se pidió a los participantes en el primero, mientras escuchaban nuevamente “I feel good”, que comunicaran a otro compañero que no podía en el estudio para mejorar su calificación. El resultado: quienes no escucharon música se negaron, mientras que el 65% de los que escucharon música no tuvieron problema en comunicar la decisión.

En el segundo experimento, el grupo que escuchó música escuchó “suavemente” de Elvis Crespo. Mientras seguía sonando, se les pidió que comunicaran a unos compañeros que no recibirán los materiales académicos que se les habían prometido. En este caso, el 82% de los que escuchaban música accedieron a la petición, mientras que el grupo de control no accedió a la solicitud.

Finalmente, en otro experimento se les pidió que recordara un episodio en que los hubiesen hecho enojar y expresaran sus sentimientos positivos o negativos al respecto. Se formaron dos grupos. A un grupo que no escuchó nada, y el grupo que después de relatar su experiencia escuchó a Marilyn Manson. Después de terminada la música, se pidió a ambos grupos que reescribieran sus sensaciones positivas y negativas. En el grupo que escuchó el heavy metal se reportaron más sentimientos positivos.

¿Cuál es la conclusión de estos estudios?

Aunque aún falta mayor investigación, los científicos consideran que estos efectos se deben a la forma en que el cerebro procesa la música a la par que la información.

La música violenta, como el rap de Eminem, y el Rock pesado como Marilyn Manson, Rammstein y similares, al procesarse como un ritmo violento, ayuda a procesar la rabia contenida, es un tipo de desahogo de los sentimientos de ira.

Por otro lado, el mayor peligro lo representa la llamada “música fácil” o “música de la felicidad”. Este tipo de música estimula nuestro cerebro, produciendo un estado de tranquilidad o euforia, ambos caracterizados por la liberación de endorfinas. Este estado de placer cerebral, que identificamos como buen humor, nos hacer ser más abiertos a los estímulos y menos críticos, ya que la información va asociada a los estímulos sonoros placenteros.

Es por esta falta de autocrítica que es más fácil aceptar un comportamiento antiético o cruel, cuando va acompañado de una música “feliz” o relajante.

Estos científicos coinciden también en que este efecto es aplicado en los actos políticos, para suavizar la aceptación de propuestas antiéticas o polémicas.

¿Y usted qué música escucha?