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Literaria

Una mirada al futuro

Según expertos en la materia nos queda petróleo para dos mecheros y una vez que se acabe, la vida tal y como la conocemos se va a terminar también o al menos eso es lo que dicen. Yo no lo creo. Y no lo creo porque la trayectoria de la raza humana me lo dice así.

Pasamos de vivir en cavernas y comer poco menos que piedras hasta lo que somos hoy en día, que tampoco es que seamos mucho mejores si nos fijamos, pero al menos no pasamos frío (no todos), ni hambre (tampoco todos), ni vivimos a la intemperie (de nuevo, tampoco todos), y como raza hemos superado crisis iguales o peores que esta del petróleo, de hecho superamos hasta un diluvio devastador, que no solo el bíblico es el que nos han narrado, no menos de 20 civilizaciones diferentes tienen en su haber histórico un diluvio similar y debe ser el mismo porque coincide en fecha y tragedia, connotación religiosa más o menos.

Los más pesimistas vaticinan sin embargo que cuando se acabe el petróleo también se acaba la humanidad y tiran incluso de lo dicho en el Apocalipsis:

«… gente, digo, mansa y tratable; y todos de uno y otro sexo van desnudos, no se cubren ninguna parte del cuerpo, y así como salieron del vientre de su madre, así hasta la muerte van.
Tienen cuerpos grandes, membrudos, bien dispuestos y proporcionados y de color tirando al rojo, lo cual pienso que les acontece porque andando desnudos son teñidos por el sol; y tienen los cabellos abundantes y negros. Son ágiles en el andar y en los juegos y de una franca y venusta cara, que ellos mismos destruyen, pues se agujerean las mejillas y los labios y las narices y las orejas…
No tienen paños de lana, de lino ni aún de bombasí, porque nada de ello necesitan; ni tampoco tienen bienes propios, pero todas las cosas son comunes. Viven juntos sin rey, sin autoridad y cada uno es señor de sí mismo. Toman tantas mujeres cuantas quieren, y el hijo se mezcla con la madre, y el hermano con la hermana, y el primero con la primera, y el viandante con cualquiera que se encuentra. Cada vez que quieren deshacen el matrimonio y en esto ninguno observa orden. Además no tienen ninguna iglesia, ni tienen ninguna ley ni siquiera son idólatras. ¿Que otra cosa diré? Viven según la naturaleza, y pueden llamarse más justamente epicúreos que estoicos. No son entre ellos comerciantes ni mercan cosa alguna. Los pueblos pelean entre sí sin arte y sin orden. »

La perspectiva según esto no es muy halagüeña y aunque ya lo advirtió M. King Hubbert en 1976 de que los combustibles fósiles, en el conjunto de la historia humana, representaban una fugaz etapa, y presentaba para explicarse una gráfica que abarcaba varios milenios.

Sin embargo sigo diciendo que no crean nada de esto, el ser humano se abre camino, siempre lo ha hecho, aun cuando ahora estamos viviendo con orejeras que nos impone el capitalismo y trabas que nos impiden avanzar que nos imponen los ricos productores de petróleo, el ser humano, de momento sobrevivirá. Y digo «de momento» porque si bien vaticino que esta no es la causa de nuestro fin como especie, está en nuestros genes uno muy peligroso y es el de la autodestrucción, además las más absurda, porque absurdo es saberse un fin y como mulas sordas seguir andando en esa dirección. Guerras, destrucción de medioambiente, pandemias, etc., esas serán las causas y todas, absolutamente todas creadas por nosotros como especie. De manera que no le permito ni una queja (a la especie) hasta que no las solucionemos.

Aunque tengo serias dudas de que lo logremos, posiblemente lo haremos a la desesperada cuando ya sea demasiado tarde, característica muy nuestra, por cierto.

 

Lidia Cruz