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¿Reventar la OMC?

Los aranceles impuestos por los Estados Unidos han provocado, entre otras respuestas, que los países de la Unión Europea, Canadá, México y cada vez más naciones, presenten controversias ante la OMC, sobre esas medidas arancelarias.

EU Y LA OMC
Estados Unidos no permite la renovación del organismo de resolución de controversias.

La Organización Mundial de Comercio, OMC es un organismo internacional encargado de vigilar las reglas del comercio internacional conforme a los acuerdos firmados, como el GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio) y otros instrumentos, así como de dirimir las controversias que se presenten en materia económica.

Este órgano y su funcionamiento se basa en el consenso. Para tomar una determinación, firmar un tratado o realizar un cambio administrativo, se requiere que todos sus miembros estén de acuerdo. En este marco, este año corresponde realizar una nueva conformación del órgano de apelaciones del organismo, cambio administrativo con el que los Estados Unidos no están de acuerdo, por lo que este cambio está congelado.

¿Qué consecuencias tiene esto? Esto tiene dos consecuencias, igualmente graves.

Por un lado, Estados Unidos, como principal socio comercial del mundo, no puede llanamente salirse de la OMC, porque seguiría quedando el bloque del resto de países, y entonces quedaría la economía mundial entre Estados Unidos contra el mundo, lo que lo aislaría del comercio internacional.

Por el otro lado, al parecer la estrategia de los Estados Unidos es la de que, una vez que se establezcan las resoluciones en su contra, impugnar el órgano de apelaciones, por no haber sido conformado en tiempo y forma (a pesar de ser ellos quienes lo impidieron). Esto provocaría entonces que el resto de países ignoren a la OMC, a pesar de seguir perteneciendo, y se desate una guerra comercial y arancelaria, lo que sería un caos comercial en todo el mundo.

Ante esta posibilidad, la Unión Europea está planeando en su reunión del 28 y 29 de junio, proponer reformas a la OMC a través de la Comisión Europea, para mejorar el funcionamiento del organismo en áreas cruciales, para garantizar un comercio internacional libre y justo.

Estas nuevas reglas versarán sobre subsidios, aplicación, negociaciones y visión de desarrollo.

Sin embargo, ante el panorama actual, no será de extrañar que los Estados Unidos utilicen su veto (facultad de todos los miembros de la OMC), para frenar estas reformas, sobre todo si no responden a sus intereses comerciales.

Todo parece indicar que los Estados Unidos optarán por provocar el caos comercial o, en el mejor de los casos, aislarse del resto de los aun socios comerciales. Ahora que, si vemos esta noticia en contexto con otros asuntos, como su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, hace plantearse la pregunta: ¿Están los Estados Unidos replanteando su papel ante el mundo? O bien, ¿Debe replantearse el mundo su dependencia de las decisiones de los Estados Unidos?

Quizá hay una oportunidad de reorganiza el mundo y los equilibrios de poder, en la que los Estados Unidos puedan sentirse aliviados de la carga económica y política que los está orillando al borde de la locura. Quizá.