5 de mayo: Los héroes olvidados

El cinco de mayo de cada año se celebra la batalla ocurrida en 1862 en la ciudad de puebla, en la que las tropas intervencionistas de Francia fueron detenidas por varios meses. La autoría de esta victoria la conocemos atribuida al General Ignacio Zaragoza.

Porfirio Díaz
El genera Porfirio Díaz

Con el paso del tiempo y los vaivenes de la política, muchos nombres importantes de la historia son minimizados, olvidados o vetados de los relatos históricos. Y esto sucedió con los antecedentes y causas de la segunda intervención francesas y la batalla del 5 de mayo.
Antecedentes: Debido al agotamiento de los recursos, causado por las guerras intestinas, el gobierno de la República, encabezado en ese momento por el Presidente Benito Juárez, el 24 de julio de 1861 declaró una moratoria de los pagos a sus acreedores internacionales. España, Inglaterra y Francia no estuvieron de acuerdo, y amenazaron con una intervención armada.
Los tres países enviaron una flota militar, para presionar al gobierno mexicano. El Ministro de relaciones exteriores, Manuel Doblado, negoció con los representantes de los tres países. España e Inglaterra estuvieron de acuerdo en conceder prórroga y retiraron sus tropas. Solamente Francia, que en ese momento tenía al ejército más poderoso del mundo, se negó y comenzó el avance de su intervención armada. Además, el gobierno francés consideró que, debido a las guerras y conflictos internos, México sería un país fácil de conquistas y opondría poca resistencia.
El Presidente Benito Juárez encargó la contención del avance francés a quien fuera su ministro de guerra, el General Ignacio Zaragoza Seguín. Junto con los generales Antonio Álvarez, Miguel Negrete, Francisco Lamadrid, Felipe Berriozábal y Porfirio Díaz, Miguel Negrete comandó a la guardia civil Zacapoaxtla, que defendió los fuertes de Loreto y Guadalupe, mientras que las brigadas de Antonio Álvarez, Porfírio Díaz y Felipe Berriozábal conjuntamente serían la columna de ataque principal. La columna de Francisco Lamadrid se ubicó entre la columna principal y el fuerte de Guadalupe.
Esta estrategia militar logró que el 5 de mayo de 1862, se contuviera el avance del ejército francés, que sufrió bajas y fue obligado a retroceder hacia Orizaba. La columna dirigida por Porfirio Díaz persiguió al ejército francés, hasta que el General Zaragoza se lo prohibió.
La frase más conocida del parte de esta batalla, es sin duda “…Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Las tropas francesas se portaron con valor en el combate y su jefe con torpeza…” Otra frase menos conocida de este parte, es el elogio que hizo Ignacio Zaragoza al arrojo y mando de Porfirio Díaz, con el elogio a “…el empeño y bizarría del ciudadano general don Porfirio Díaz…” (Actualmente bizarro es más empleado como sinónimo de raro, deforme o extraño, derivado del inglés. En español, bizarro significa valiente y arriesgado lucido. Es el sentido en que se usa en el parte citado).
El general Ignacio Zaragoza murió el 8 de septiembre de 1862 por una infección de tifus.
Ante la humillante derrota del Ejército más poderoso del mundo, Napoleón III envió alrededor de 31,000 soldados para la conquista y la imposición de un emperador. Las topas llegaron a fines de 1862 y comenzaron su avance, conquistando plazas, no sin resistencia, hasta llegar a la ciudad de México, para imponer el Imperio, encabezado por Maximiliano de Habsburgo.
Los problemas políticos en Europa, obligaron al gobierno francés a limitar los recursos y plantearse retirar las tropas de Mëxico. Debido a esta falta de apoyo, a partir de 1866 se retiró una parte del ejercito francés. Su salida final se produjo al dividir lo que quedó del ejército al ser combatidos por el General Mariano Escobedo en la Ciudad de Querétaro, que sitió desde el 6 de marzo y donde estaban Maximilano, Miguel Miramón y Tomás Mejía, al tiempo que el General Porfirio Díaz sitiaba la Ciudad de Puebla, impidiendo que llegaran refuerzos franceses a Querétaro; tomó la ciudad el 2 de abril de 1867. De ahí se dirigió a Toluca, para comenzar el Sitio de la Ciudad de México.
El 15 de mayo, Maximiliano entrego la ciudad de Querétaro a Mariano Escobedo, quien lo tomó preso junto con Miramón y Mejía. El 15 de junio terminó el asedio de la Ciudad de México, con la entrada del General Porfirio Díaz.