Argentina, ¡levántate y camina!

Paisajes imponentes y diversos extendiéndose como postales naturales de sur a norte, y de este a oeste. Mares y ríos, montañas y llanuras, selvas y desiertos enamoran al mundo. Componentes gigantes de un territorio, maravilloso y rico, cuyo nombre es Argentina. Su gente, su flora y fauna son actores privilegiados de una tierra tan fértil como bella.

Basta mirar al cielo para sentirse argentino, y lágrimas orgullosas recorren el rostro al entonar las estrofas del Himno Nacional.

Sin embargo, esta bendita y gloriosa Nación, que dio a luz heroicos patriotas de innumerables hazañas, es víctima del egoísmo de una minoría poderosa a quienes poco les importa la Patria.

A lo largo de los años, nuestro país sigue sin poder encontrar gobernantes capaces de marcar un rumbo económico definido y estable que beneficie a los habitantes, de tal manera que todos podamos vivir dignamente y en paz.

Parece mentira que, más allá de ideologías políticas, hombres y mujeres que rigen el gobierno no sepan dar respuestas concretas y duraderas a las necesidades más urgentes del pueblo.

A través de la historia, la República Argentina ha sido muy manipulada y maltratada por los diferentes gobiernos de turno. Pocos presidentes defendieron los intereses nacionales por encima de los mezquinos intereses extranjeros, sumamente poderosos.

Macri y su gobierno de empresarios

En la actualidad, atravesamos una de las peores crisis institucionales, económicas y sociales de la democracia. El gobierno de turno está formado por un minúsculo grupo de empresarios multimillonarios, con el ingeniero Mauricio Macri como presidente, y su único objetivo parece ser el vaciamiento absoluto de todas las riquezas y reservas del país. Día tras día, la distancia que separa a las clases sociales es más relevante y preocupante. “Ricos, cada vez, más ricos y pobres, cada vez, más pobres”. Con cuánta frecuencia y facilidad repetimos esta frase. Tal vez, sin tomar conciencia de su verdadero significado. Hoy en día, la clase media trabajadora, posiblemente, es la más afectada en sus salarios. Se ha perdido el poder adquisitivo de manera casi dramática. Muchos argentinos se han quedado sin trabajo; cientos de negocios han cerrado y continúan cerrando sus puertas; las tarifas de los servicios se han tornado impagables…

Y esta dura realidad que golpea a la República Argentina, replica también en otros países de latinoamérica; y los más necesitados, vulnerables y olvidados de la sociedad continúan siendo las víctimas preferidas de la desigualdad y la injusticia.

En medio de este panorama, me invade una profunda impotencia y confusión. Solo espero que esta “pesadilla” de muchos, “sueño dorado” de pocos termine lo antes posible. Que aparezca una luz de esperanza para esta patria soberana que ha hermanado a tantos pueblos. Que podamos aprender, una vez más, de esta experiencia nefasta y logremos salir adelante con esfuerzo y trabajo digno, como ya lo hemos hecho en otro tiempo.

Así,   contra toda desesperanza e injusticia, repitamos a una voz:

 “ARGENTINA, ¡LEVÁNTATE Y CAMINA!”