Blockchain y Ethereum más allá de la economía

 

Para entender el blockchain o cadena de bloques vamos a utilizar un sencillo ejemplo:

Imaginemos que Pedro le pide a su banco que retire 2000 euros de su cuenta y los transfiriese a la cuenta de Juan: en apenas unas horas el banco habrá anotado en su cuenta la transacción, descontando los 2000 euros en su cuenta y comunicando al otro banco que debe añadir 2000 euros en la cuenta de Juan.

Un programa informático anotará que en la cuenta de Juan hay 2000 euros a su favor procedentes de Pedro.

La gestión ha sido totalmente virtual y no ha habido ningún movimiento de dinero físico. Todo estupendo pues queda un trabajo entre bancos totalmente ajeno a Pedro y Juan; ambos dependen de esos bancos y están sujetos a sus condiciones. Aquí nace el nuevo concepto de cadena de bloques o el blockchain.

¡Bienvenida Cadena de Bloques!

Centrándonos en el ejemplo anterior blockchain elimina a los intermediarios, descentralizando toda la gestión. El control del proceso es de los usuarios mediante otros tipos de transacción y todos ellos se convierten básicamente parte de un enorme banco, con millones de nodos siendo partícipe y gestor de sus libros de cuenta.

La cadena de bloques está relacionada con las criptomonedas y es válido para otro tipo de transacciones.

Un caso más reciente es la plataforma Ethereum, que tiene su propia cadena de bloques y su propia moneda, llamada Ether. A diferencia de bitcoin, las transacciones aquí son los contratos inteligentes que permiten definir todo tipo de transacciones.

Las transacciones se mantendrán inalterables y accesibles durante toda la vida de esa cadena de bloques. Ethereum va a sustituir cualquier intermediario, sustituyendo productos y servicios que dependen de terceros en la búsqueda de una descentralización total.

Lo que está claro que los intermediarios no se van a quedar de brazos cruzados e intentarán por todos los medios rechazar y adaptar a sus propias necesidades…¿funcionará la nueva economía?