Categories
Literaria

Como monos

Me gustaría lanzar al aire una controversia. No espero respuestas, es de esas preguntas que se contestan sola una vez hecha. Parecida a la que hacemos cuando estamos en la planta baja de un edificio y alguien entra con nosotros al ascensor: «¿subes?» se suele decir con cara de tonto y sonrisa bobalicona. Gracias a Dios la gente en general es buena, porque si a algún gracioso espabilado le da por contestar: «pues sí, subo, porque si bajamos vamos al infierno ¿no?», sería terrible, sobre todo para nuestra autoestima.

Voy a plantear pues esa controversia que dije antes, y es esta: ¿alguno de ustedes es capaz de distinguir a un mono de otro? para mí son todos iguales, la pregunta es: ¿entonces los monos también nos ven a nosotros de la misma forma?  La pregunta en sí misma parece tonta pero no lo es, hay cientos de opciones y posibilidades detrás de ella, por ejemplo, si para los monos somos todos iguales entonces quiere decir que no hay feos ni guapos con lo que ello implica, no habrá prepotentes ni acomplejados, el deseo dejará de ser atractivo y por tanto las triquiñuelas que se usan para conseguirnos unos a otros dejaran de existir por no ser válidas, todos nos miraremos en los demás sin sentirnos superiores, ni inferiores, es decir conviviremos con un sentido de la igualdad que permitirá la práctica desaparición de las clases. Y si damos un giro de tuerca más, resulta que tampoco distingo a los monos de las monas, por lo que tampoco habría diferencias sexistas, otro punto importante es que los monos no hablan, no difunden rumores falsos, no tienen segundas intenciones, si se da el caso y siento que la naturaleza me llama para continuar la especie pues tengo un monito y punto, sin más historias ni parafernalias. Lo mismo ocurre con los que lideran el grupo o la comunidad, ellos no hacen votaciones, ni cuentan embustes, ni se esfuerzan de forma casi sobrenatural para ser los elegidos, ellos siempre siguen al que más sabe y ¿ ese quién es? pues el que quede en pie después de la trifulca, no como los humanos que siempre tenemos a un embustero debilucho mandando y así nos luce.

Los monos van a lo que es, ellos no tienen ni un léxico complejo ni tampoco equivocan las sensaciones, ellos no confunden el decir «sí» con la sumisión, ni la sonrisa con la debilidad, ni la confianza con la traición, ni correr con huir, ni lo verdadero con lo serio, ni llorar con tristeza, ni la razón con el volumen de las palabras, ni el silencio con la aceptación, ni besar con sexo, ni amar con aceptar, ni disculpas con humillación, ni dignidad con orgullo, ni autoestima con soberbia, ni ancianidad con experiencia, ni independencia con soledad, ni juntar palabras con decir algo, ni prudencia con dejadez, ni orden con dictadura, ni ingenuidad con ignorancia. No voy a caer en la conclusión fácil de decir que vivamos como monos, ni que nos comportemos como ellos, porque hay algo muy importante que nos diferencia y es que ellos actúan sin pensar y nosotros… bueno también, pero ellos hacen lo que les viene en gana sin pensar en las consecuencias y nosotros… esto…, sin embargo ellos se comen entre ellos y pelean por nada y nosotros… bueno dejémoslo así, lo que sí es seguro que ellos se suben a los arboles y nosotros no…, algo es algo.

 

 

Lidia Cruz