Diálogo de besugos

Todos sabemos lo que quiere decir. Es una expresión que se refiere a una conversación en la que ninguno de los participantes dice nada, tan solo hablan. No sé a quién se le ocurrió esta expresión ni por qué hay que comparar a un pobre e inocente besugo con los humanos que a diario nos recuerdan que comunicarse no es lo mismo que hablar. Son esos que no entienden cómo una mano se puede convertir en un paraguas que te protege de todo o una ofensa que te humilla y te agrede. Los acuerdos tácitos que se generan en este tipo de conversaciones son al menos curiosos, casualmente a ninguno se le ocurre preguntar por lo que ha dicho el otro, entre cosas porque podrían preguntarle a él lo mismo y ambos saben que no tienen respuestas, porque mientras el otro hablaba, ellos estaban pensando en qué decir y, evidentemente, no prestando ni un ápice de atención a las palabras del otro que suenan como si fuera un  manantial fluyendo por la corrientes que hay entre oreja y oreja, entonces es cuando se genera ese acuerdo tácito de silencio y esa mirada perdida al horizonte, eso sí, con la pose del ganador de una contienda que nadie, ni ellos mismos, saben de qué iba. Hasta los besugos se ruborizan y algunos se enojan por compararlos con semejante tropa.

No creo que tarde mucho el día en el que algún candidato, con «la pinza» ida, responda cualquier barbaridad parecida a esta:

«El alza económica vendrá a buen seguro por la loable predisposición del pueblo para votarnos, pueblo al que defenderé hasta la muerte, eso si alguna vez me entero dónde está, me pregunto: ¿por qué tiene el pueblo esa manía de esconderse y no dice de una vez por todas su paradero para que les podamos ayudar? Después no vale quejarse, ¿no pensaran que todo un presidente vaya detrás de ustedes para resolver sus cuitas? No es por falta de ganas, es por mantener la imagen ante el mundo, de manera que lo mejor será quedarse en el trono… digo en el sillón y ya veremos lo que ocurre.

¿No creen que esto sea posible? Yo les aseguro que sí:

—«A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión y eso también es una decisión» o «cuanto más sepáis de todo, mejor. Por saber muchísimo no os va a pasar nada malo, luego ya veremos. Si uno es ingeniero o futbolista se le abren todas las puertas del mundo», y no me resisto a dejar atrás el «España tiene sobre todo españoles», ni «como decía Galileo, el movimiento siempre se acelera cuando se va a detener».

Pues aunque sigan sin creerlo, esto la ha dicho un presidente, el de España, para no ir más lejos. ¿Tengo o no razón? Pobres besugos.