Categories
Literaria

Con los «ismos» no se puede ceder

 

 

Como casi todos los sufijos y prefijos de nuestro idioma vienen del latín y el griego, este también y es un sufijo que forma sustantivos abstractos que denotan algún tipo de doctrina, tendencia, creencia, teoría o sistema, esto dicen los libros, y yo estoy de acuerdo con la definición teórica, pero en total desacuerdo con las connotaciones que tiene su uso, si no en todas, al menos en un gran número de ellas.

Se ha puesto de moda en los círculos seudocultos y está en cursiva porque el término no existe, lo he creado del prefijo «seudo» que sí existe y significa ‘falso’ y «culto» que todos sabemos lo qué es. No hay que ser ningún lumbreras literario para entender lo que quiero decir y  a quién me dirijo, se les conoce muy rápido, suelen hablar en primera persona y usan palabras cuanto más largas y tediosas mejor: los escuchareis decir climatología en lugar de clima; citación por cita; terminología por término; precipitaciones por lluvias; sintomatología por síntoma; culpabilizar por culpa y un sinfín de ellas. Los políticos y algunos periodistas las suelen usar mucho, para ellos es un síntoma de cultura y conocimiento y para mí es todo lo contrario.

Creo que fue Aurelio Arteta el que definió a estas palabras, artificialmente sobredimensionadas, como archisílabos (la cual por cierto tampoco aparece en el D.R.A.E.). Pues bien, estos círculos seudocultos, hacen uso de recursos gramaticales, pero al contrario de lo que debería ser, lo usan para complicar las formas y marcar algún tipo de línea que tire para atrás a los que no están muy seguros de las cosas, suele ocurrir cuando alguien quiere explicar algo y no sabe cómo, es entonces cuando «enfandangan la locución con terminología que no tiene necesidad de usarse» o lo que es lo mismo pero dicho de forma correcta: «lían las frases con términos innecesarios». Los políticos son especialistas en esto, he visto discursos larguísimos y grandilocuentes que no dicen absolutamente nada, tan solo marcan algunas palabras claves para decirlas en voz alta y que de esa forma parezca que dice algo.

Con los «ismos» (algunos) pasa otro tanto. Se hace un uso excesivo de ellos, en este caso no es para tapar un desconocimiento, sino para remarcar y sobrevalorar una ideología, incluso llevarla a lugares que no le corresponde. Pasa sobre todo con ideas que, ya por naturaleza tienen enfrentamiento: el machismo-feminismo es un ejemplo que viene que ni pintado.

Ambos, en el afán de defender sus argumentos, radicalizan el discurso hasta el punto de decir sandeces e incongruencias, pero que se esconden detrás de un «ismo», me da igual cualquiera de los dos, y eso al parecer los hace invulnerables, me refiero a los argumentos, por ejemplo:

«Afortunadamente estamos ahora conociendo esas desgracias y nos hacen luchar contra ellas por eso tenemos que defender el machismo desde…». No se equivoquen, lo dijo una mujer. Este es un ejemplo de pensamiento que se esconde detrás de un «ismo» pero que no tiene nada que ver con la realidad.

Otro más:

Leí un titular que decía así (y lo transcribo literal): «Es una ley no escrita: cuando un tío te invita una copa te quiere follar», eso decía, y dentro de la noticia se hacía eco de la denuncia que puso una periodista en el 2014, Sara R. Gallardo, la cual denunció haber sido repentinamente invitada a café por un hombre, dijo: «He ido a la biblioteca a estudiar como todas las mañanas y el chico de enfrente me ha dicho que si quería tomar un café», otro «ismo» más que también se esconde detrás una ideología respetable como es el feminismo o el machismo, aunque es cierto que actualmente no tienen las mismas connotaciones, ambos están en su derecho de aportar todo lo que su «ismo» proponga y desee, pero por favor seamos un poco más serios y no demos palos de ciego a todo lo que sea diferente, por mucho que el «ismo» que uno defienda se radicalice.

Deberíamos aprender de lo vivido o leído para saber que la defensa irracional y radicalizada de cualquier pensamiento que nos lleve a un «ismo», casi nunca termina bien. Miren si no a lo que nos ha llevado la historia: terrorismo, fascismo, comunismo, etc. si tenemos que hacer uso del recurso gramatical, hagámoslo, pero que las palabras no sirvan para hacer lo contrario de lo que deben. No las usen para esconder barbaridades y despropósitos.

 

Pedro Cuéllar