Creando el homúnculo del siglo XXI

Los manuales de los alquimistas de la Edad Media, tenían varias recetas para crear un pequeño hombrecillo, de no más de 30 centímetros de altura, fiel a su creador, que se alimenta de su sangre y escupe ácido cuando es atacado, y que además, podrían ser la clave para hallar la piedra filosofal.

Homúnculos
¿Homúnculos del siglo XXI con ingeniería genética?

Existen varias recetas en los libros de alquimia. Paracelso decía que una bolsa con carbón, mercurio y fragmentos de piel o cabello del amo del homúnculo se enterrasen en estiércol de caballo por 40 días. Otras recetas decían que había que alimentar una mandrágora con leche y miel, y en ocasiones sangre, para que la raíz se convirtiera en un pequeño humano que protegería a su dueño.

Una de las recetas más recientes, proveniente del siglo XVIII y que es bastante popular en varios canales de Youtube, es la que es preparada con un huevo de gallina negra, en el que se reemplaza una porción de la clara por semen humano, tapándose la apertura con pergamino virgen y enterrándolo por 30 días en estiércol, el primer día del ciclo lunar de marzo. Este homúnculo se alimentaría de semillas de lavanda y lombrices, y guardaría eterna fidelidad a su creador.

Estas recetas y mitos de los homúnculos, el día de hoy toman una nueva y tétrica dimensión. Científicos de la Universidad Rockefeller de Nueva York, cruzaron células humanas con embriones de pollo, logrando que sobreviviera este injerto durante algunas horas y observando cómo se desarrollaban las estructuras nerviosas paralelas a las del embrión de pollo.

Este experimento de hibridación duró aproximadamente 12 horas, equivalente a 14 días de desarrollo de un embrión humano.

Este crecimiento tan rápido se logró debido a que las células madre contienen un organizador, que regulan el crecimiento de los diversos órganos. Al trasplantar el organizador humano al embrión de pollo, pasa las instrucciones al embrión y las estructuras se desarrollan al ritmo de las células huésped.

En el aspecto científico, y como lo refiere el científico a cargo, Ali Brivanlou, es un gran hito en la ciencia, que permitirá conocer cuál es el proceso de desarrollo de los órganos que conforman el cuerpo humano.

Sin embargo, esto no deja de plantear graves interrogantes, tanto relacionadas al experimento mismo, como a sus implicaciones éticas.

Por principio, ¿Qué es lo llaman célula humana artificial? Por el momento no hay información disponible para saber en qué consiste una célula humana que, siendo artificial, pueda dar origen a órganos y estructuras propias de una célula madre, ya sea embrionaria, medular o reactivada.

En segundo término, si el proceso logra mantenerse por más tiempo, ¿Qué grado de desarrollo puede alcanzar este “homúnculo”, y cuáles serían sus características?

Y finalmente, aún en el supuesto de que las células humanas sean artificiales, aun sin ser muy claro en qué consiste esa artificialidad, ¡cuáles son las implicaciones éticas de manipular esa información y esa hibridación?

¿Estamos frente a científicos que están reviviendo la idea del homúnculo aplicándole la tecnología de la ingeniería genética o, peor aún, nos encontramos frente a la materialización de “La Isla del Dr. Moreau”, escrito por H.G. Wells, hace bastantes años?