De verdad ¿Vemos Partículas?

….como esas manchitas anarukkas que, a veces se nos ponen delante de los ojos, miremos lo que miremos….

Recuerdo cuando estaba en la Universidad, disfrutaba recostarme en el pasto, entre clase y clase, solo viendo la nada del cielo y aparecían unas figurillas moviéndose, entre mis ojos y el azul de la capa de ozono, me maravilló tal espectáculo, pensé que era un ser privilegiado que podía ver las partículas suspendidas en el aire, le pregunté a un amigo, que hasta mis estándares era portador de cierta credibilidad, ¿tú también ves esas viboritas y círculos que se mueven?, su respuesta acabó con el asombro de mi incauta, sobrevaluada expectativa sobrenatural que creí tener.

 

Sí, todos las vemos, son partículas y cuando nos concentramos en la nada o sobre un fondo, sin la distracción de otros objetos somos capaces de admirarlas, es el maravilloso mundo casi invisible. Su explicación pareció bastante convincente durante muchos años, hasta hace unos días, en los que no volví a cuestionar el tema, leyendo el libro ¿Por qué los hombres se duermen después de darse un revolcón?, ni se distraigan con el título, los autores Mark Leyner y Billy Golbergson; un doctor y su compinche que responden preguntas médicas o que lo parecen.

 

Pero esa respuesta sin buscar llegó en el insensato libro, la pregunta es; ¿Qué son las partículas de polvo que a veces ves flotando delante de los ojos? Yo sabía la respuesta, pues obviamente partículas, que pregunta tan boba, pero la boba era yo que lo había creído durante tantos años.

 

[….] inspira una nostalgia de hojas muertas, una verdadera fiebre, que llega hasta quitar el sueño, Allí, en mi cuarto, cerrado, esas hojas muertas se interponían hacía un mes, avocadas por mi deseo de verlas, entre mi pensamiento y cualquier objeto en que me fijara, revoloteando en torbellinos, como esas manchitas anarukkas que, a veces se nos ponen delante de los ojos, miremos lo que miremos.  En busca del tiempo perdido; el camino de Swann

 

Cita de Proust, mi expresión de confusión fue las misma, esa fue la primer verborrea que soltó un cirujano de retina  a los autores Leyner y Gberg,  del que no mencionan nombre. ¿Qué respuesta es esa? Tiene que haber una confirmación de la teoría de mi prominente amigo universitario, pasando la página encontré la respuesta:

 

“Estas motas flotantes son muy comunes y  aparecen porque nuestros ojos están llenos de una sustancia gelatinosa, llamada humor vítreo, que, con el paso del tiempo, puede liquidificarse parcialmente para formar pequeñas condensaciones, opacidades y detritos. Estas opacidades se desplazan por el humor vítreo cuando el ojo se mueve, proyectando sombras en la retina”.

 

Así que la próxima vez que les pregunten sobre las partículas, ya sabrán que responder, sin citar a Proust, por favor, sean serios y muéstrense como científicos bien documentados.