Destruir sin reconstruir: malos tiempos para el medio ambiente

 

Todas las políticas del mundo, al menos como manual de bolsillo, tienen sus proyectos en cuestión de materia ambiental, o al menos nos ofrecen mitigar los problemas de deterioro ambiental.

Pero como dice la canción: “muchos prometen la luna hasta llegar al poder…” y la realidad es otra; al final no se llega a profundizar en la materia y todo queda pendiente de un hilo. Las consecuencias son evidentes, nuestra “Madre Tierra” queda como la víctima principal y nosotros como hijos ingratos.

En cuanto a deforestación, nada más tenemos que observar Google Earth, cualquier rincón del planeta y buscar por ejemplo el registro fotográfico de cualquier bosque hispanoamericano. En fotos del año 2000 hasta el 2018 es palpable la terrible realidad, y ¿qué hacen nuestros políticos?…hablar.

La problemática ambiental debería estar “cartas sobre la mesa”, no huir ni ocultar, sino ser el epicentro clave de una agenda pública que a todos nos interesa. En ella se encuentra el sentido oculto del bienestar de nuestra futura sociedad.

Los gobernantes no pueden ser ajenos a esto, tenemos que lograr un equilibrio entre lo que quitamos y lo que debemos poner. Si solo quitamos y no compensamos la pérdida, el fracaso medioambiental será inevitable.

Señores políticos ¿dónde están las propuestas hacia la sustentabilidad del medio natural?, donde respiramos nuestro aire e ingerimos nuestros alimentos. Las propuestas brillan por su ausencia y lo único destacable son palabras clave como, unión, combatir, crecer, programa especial e impulsar.

La energía limpia se toca de pasadita y problemas tan graves como la deforestación y el efecto invernadero quedan en el tintero. Que los polos se derritan y aumente el nivel del mar no es relevante, eso sí, ¡las personas que vivan en la costa mejor se muden a otro lugar…bueno…cuando llegue ya se verá!

Es lo mismo que dejar una gotera años y años sin llamar a un profesional que nos arregle la filtración, cuando se caiga el techo ya construiremos otra casa.

Las inversiones en megaproyectos siguen adelante porque generan capital, la minería, agricultura que esteriliza los suelos, construcción y más construcción, fabrica de hacer dinero a costa de nuestra calidad de vida. Podemos ganar dinero, pero inteligentemente si quitamos tenemos que poner y si contaminamos tenemos que curar, no podemos dejar a la tierra sin recursos naturales, pues nosotros también somos parte de la Tierra.

Cuando va a salir un político que diga de abandonar el terrible fracking o fractura hidráulica para extraer gas; ya sabemos que tiene consecuencias devastadoras para la región. El agua dulce se está convirtiendo en un bien escaso y no podemos vivir sin el preciado oro azul.

Por otro lado Latinoamérica arde con la creciente tala ilegal, un problema que va en aumento y que a la misma comunidad le cuesta mucho controlar.

¿Por qué no podemos ganar nuestro pan sin atentar siempre contra nuestro medio físico? ¿Por qué no reconstruimos lo que destruimos?…¿Qué nos está pasando?