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Literaria

Las pifias y la historia

Por naturaleza, el ser humano es imperfecto y digo por naturaleza porque se supone que es ella la que nos crea con esa impronta de nacer, vivir, morir. Esa es la evidencia de que somos imperfectos, y si ya desde nuestra misma esencia «gozamos» de la imperfección, no sería descabellado pensar que erramos, unos más que otros, pero todos cometemos errores y eso está bien, el error nos da belleza y humanidad, lo malo es cuando ese error es reiterado o cuando lo enfatizamos tanto para ocultarlo que huele de lejos, es decir, lo hacemos tan evidente que con un simple giro de tuerca queda en entredicho, o cuando lo usamos de forma intencionada para conseguir algo, perdonen que les diga pero no veo nada más ridículo que eso, les pondré un ejemplo:

Leí en no sé dónde algo que a simple vista ya se percibía que estaba escrito con la tinta de la prepotencia en la pluma. El artículo en cuestión hablaba de las conspiraciones y decía que un grupo de hombres y mujeres preclaros y poderosos gobernaban el mundo en la sombra, el club Bilderberg dice el señor que se llama, según él, controlan desde el precio de una taza de café hasta la caída de entidades bancarias mundiales, incluso ponen y quitan gobiernos y presidentes, y todo eso desde la sombra. No diré que no sea cierto, pero una cosa me martillea el cerebro y es una de esas preguntas que siempre me pusieron en aprietos, sobre todo porque nunca me las callo: «y si son tan poderosos y tan secretos ¿cómo narices dejan que un articulista como tú sepa la hora, el día, el lugar e incluso la agenda de sus reuniones?». Vamos a ser buenos y a darle una oportunidad a la sabiduría y buenas dotes de investigación de esta persona, pero lo que ya es intragable es que a este nivel de poder, el dichoso club manipulador no permitiría que eso se escape y si se escapa pues se compra el periódico o la agencia o lo que haga falta. Esto es lo que se llama ahogarse uno en su propia caca (queda más contundente la expresión que todos piensan pero no sé, debe quedarme algo de los jesuitas dentro…). Esto no es lo más importante, he estado escudriñando que no investigando, algunos casos más que incluso tienen el dudoso título de haber cambiado la historia, insisto que errar no es malo, lo malo es decirlo desde la prepotencia de querer sentar cátedra y eso, en mi pueblo, se llama soberbia.

En 1938 la prestigiosa revista Times, famosa por sus portadas, no se le ocurrió otra cosa que nombrar hombre del año a Adolf Hitler, sin comentarios, que es lo mismo que hizo la revista visto lo que se vino, osea, no decir nada y pensar en que lo olvidado es lo mismo que lo perdonado. Sin mucha más transcendencia histórica pero si humana, la Decca Recording Company, sí, esa popular y exitosa discográfica, en 1962 se salió con este comentario hacia un grupo para rechazarlos: «Nos no gustan cómo suenan y la música de guitarra está pasando de moda». Están en su derecho de rechazar a los que deseen pero es que se lo dijeron a Los Beatles, debe haber una pared rota con restos de sangre en algún lado de la discográfica, por los cabezazos del lúcido productor. Para no ir más lejos, el mismo lenguaje comete errores, todo junto se escribe separado y sin embargo separado se escribe todo junto, para ir acorde con su significado debería ser «todojunto» y «se parado» o «sepa rado», que tanto da. Si alguien te dice: «Juan va a alquilar un piso», ¿quién sabe si va a alquilarlo para vivir o por el contrario lo está alquilando para que alguien viva. Si te dicen esto ¿cómo es?: «Habría una caja» o «abría una caja». «Esto es un uso que no está sancionado por la escuela», ¿cómo sé si la escuela no está castigando ese uso y lo acepta o simplemente no lo está castigando, lo dicho, ni la lengua se escapa de cometer errores. Por nuestra parte tenemos la mala costumbre de quedarnos con las primeras intenciones, sobre todo en las conversaciones, la mayoría de las veces veo que lo llamamos «dialogo» es más bien dos monólogos, hay  uno pensando en lo que va a decir mientras el otro habla, ¿quién dijo que en el significado de conversar está el término escuchar? nadie verdad… pues eso. ¿Por qué se llama «sexo oral» si es precisamente el único con el que es imposible comunicarse?, al menos hablando, porque con gruñidos, bufidos y rezongos si es posible y aquí sí está bien visto no escuchar.

Muy unido a los errores, de hecho creo es uno y grande, está lo que llamamos «conspiraciones» que no son más inventos que creamos, unos por aburrimiento, esto no está mal y otros, y esto sí es gravoso, para manipular. La ya referida del club ese manipulador del mundo y la no menos traída y llevada de la raza de reptiles escamosos que disfrazados de humanos nos gobiernan, como no, también en la sombra y no puedo dejar de referirme a los errores que no son tales, solo hacen uso del desconocimiento y, por qué no, de la buena fe de las personas, miren si no el caso del joven que se quejó en el supermercado:

—«Oiga señorita este envase de salchichas me ha costado 1,50 euros y solo tiene el envoltorio, no hay nada, debe ser un error».

Aún lo dice con buena cara, consciente de que esto no es posible, pero se equivoca, sí es posible, es el error cometido adrede que comentamos antes. La cara ya no fue tan angelical cuando la susodicha señorita le contestó:

—«Pues no caballero, lea el envase, dice textualmente: “sin conservantes, sin gluten, sin grasas añadidas, sin lactosa, sin hormonas artificiales, sin colorante y sin salchicha” y además al lado pone: “envasado vacío” no “envasado al vacío”, no dirá que no le advertimos». Y se dio la vuelta tan tranquila dejando al pobre joven con un inútil y por lo visto sano, envase de salchichas, mirando al horizonte y sin saber muy bien qué pensar.

Por último están las famosas leyendas urbanas esas que nos hacen la vida, al menos, más interesante. El fantasma de la curva que hay entrando a mi pueblo que te avisa de que no corras que te mueres como ella, alguien que ha visto a Elvis tomar el sol en Hawái porque según dicen está vivo, y digo yo que si realmente está vivo debe tener como ciento veinte años más o menos, pero no importa, así son estas cosas, sean erróneas o no. Yo pienso que, visto el cariz que está tomando esto, lo mejor es mantenerse al margen, eso sí, equivócate, comete errores y posiblemente me enamore de ti.

 

Lidia Cruz