El enfermo innecesario

 

Siempre, desde que yo recuerde, fui reacio a ir al médico. Las visitas que recuerdo eran todas a domicilio y obligadas por las fiebres de siempre y que todo niño pasa. No quiero decir con esto que yo sea una persona más sana que nadie, digamos que me encuadro dentro de la normalidad, el hecho de negarme cada vez más a ir al médico es por otro motivo. He perdido la fe o para decirlo de forma más llana y comprensible, no me creo nada. Es cierto que pueden tener los conocimientos que se adquieren en la Facultad de Medicina, pero salvo casos esporádicos, no son de fiar. Ninguno va a matarte, ni a ponerte peor de lo que ya estás, no, por ahí no van los tiros, los tiros en cuestión tienen que ver con lo que usan para «curarnos» y lo entrecomillo porque no siempre es así. Hablo de las medicinas y del tremendo negocio que hay detrás de ellas. No es un tema localizado en ningún país en concreto, es mundial y como tal debería englobar a todos los humanos.

Por desgracia no es así como funciona. Las empresas farmacéuticas, en su mayoría, tienen carácter internacional, y gozan de multitud de filiales en todos los países (los que se lo merezcan, claro está), es un sector tecnológicamente muy avanzado: biología, bioquímica, ingeniería, microbiología,, etc. y también realizan una gran y costosa labor en investigación y desarrollo, controles de calidad, publicidad, relaciones públicas, representación médica y producción; sin embargo, algo huele a podrido, o lo que es lo mismo algo no me cuadra.

¿Por qué hacen uso de una enorme presión propagandística de los medicamentos que fabrican? La mayoría no son útiles y además pueden perjudicar. ¿Por que está tan reducida, hasta el punto que es inexistente, la investigación de las enfermedades que afectan a los países pobres? Se gasta más en «medicinas» contra el envejecimiento que en enfermedades reales que asolan países en desarrollo, hasta el punto de convertirse en endémicas. ¿Por qué se inventan epidemias que no son reales tan solo para vender a gobiernos de todo el mundo partidas astronómicas de medicamentos «salvadores»? No es una hipótesis, es un hecho. Se inventaron la gripe A y el Tamiflú se vendió más que el agua.

Sería mucho más amplio y a la vez difícil de investigar, esa es labor de periodistas más preparados para esto, yo me ciño a lo que dije al principio, no voy al médico, al menos no al que te receta un medicamento en base a las ganancias que le generan, en vez de la utilidad que tenga.

Me pasó. Quise dejar de fumar y fui a ver a un doctor, me recetó un medicamento que no estaba cubierto por el seguro y que era carísimo, no me lo recetó, me lo apuntó en un papel para que fuera a comprarlo, «Zintabac» o algo así se llama. El farmacéutico se sorprendió, y como vecino mío que es me dijo que volviera al doctor y que me recetara otro, me apuntó hasta el nombre, que sí estaba cubierto por el seguro y que tenía la misma formula que caro. ¿Saben qué ocurrió?

Tan solo les diré que sigo fumando.

 

Paco Lozano