El mito de Rennes le Château (parte 1)

Como dice el título, lo que vais a leer en varias (aún no sé cuantas serán) partes, se trata de un mito, leyenda, fábula, cuento, narración… de muchas formas se le puede llamar, pero todas tienen una cosa en común, son mentiras, aunque no en su totalidad.

Como toda mentira, tiene una base de verdad. No será mi labor ni separar, ni desmentir, muy al contrario, intencionalmente las mezclaré y provocaré una duda en sus cabezas, una duda que les gustará porque se la contaré a la luz de una lumbre  de hoguera en una noche nubosa y sombría. De hecho ¿a quién le importa si lo que leen es cierto o no?, ¿cuántas veces nos hemos encontrado con mentiras que nos hacen más felices que la propia realidad?, personalmente creo que la verdad está sobrevalorada, vistos los desmanes que los humanos hacen en su nombre, prefiero hacer real mi propia fantasía y si es posible, vivir en ella.

Rennes le Château es un pueblo con no más de 80 habitantes en el sudeste francés, en pleno Languedoc y se preguntarán: ¿qué tiene de especial y misterioso un lugar tan pequeño y apartado como este?

Algunos dicen que su misterio comenzó en tiempos de los romanos, cuando la destrucción del Templo de Jerusalén por las huestes de Tito y el consiguiente saqueo de sus tesoros, eso fue en el año 70. Trescientos años estuvieron esos tesoros en poder de Roma hasta el desvanecimiento del Imperio. Fue Alarico el que, dos años después, trajo ese tesoro hasta las costas meridionales de Francia. Dos siglos más pasaron en calma hasta la llegada merovingia. Está documentado el casamiento del rey Dagoberto II con la princesa visigoda Gizelle de Razas  en el mismo Rennes, trayendo consigo la legendaria riqueza de los tesoros merovingios. Pero no es aquí donde comienza el verdadero mito de Rennes le Château, este tiene que ver con María Magdalena y con la llegada de esta y José de Arimatea a las costas y por ende a la región, portando la sangre de Cristo que recogieron de su cruz, el Santo Grial. Se dice que María llegó a estas costas no solo con José sino con un hijo de ella y de Jesús dando así comienzo a la leyenda de una descendencia mesiánica, bajo este punto de vista el Santo Grial dejaría de ser un objeto para pasar a ser el sinónimo de Sang Rial, es decir Sangre Real, en alusión a la descendencia de Jesús y María. Sin embargo la verdadera naturaleza del Grial está oculta por la leyenda y por el tiempo, se habló de un objeto dorado, de una piedra mágica, de un cáliz usado en la Última Cena, incluso del mismo cáliz que José de Arimatea usó para recoger la sangre de Cristo, a los pies mismos de la cruz. El Grial tomó valor en las leyendas artúricas medievales y sobre todo en su conexión con el Temple, Los Pobres Caballeros de Cristo del Templo del Rey Salomón, nombre completo de los famosos Templarios.

La conexión de estos con el Grial es bien conocida, pero no será el tema que nos lleve. Nuestro comienzo será en el año 1.885 cuando François Bérenger Saunière fue nombrado párroco de este sitio.

 

 

Pedro Cuéllar