El mito de Rennes le Château (y parte 3)

Lo primero que hizo Saunière tras recibir su enorme riqueza fue dedicarse a la restauración de la iglesia. Daría cualquier cosa por estar dentro de los pensamientos y las intenciones del párroco en esos momentos porque lo que hizo a continuación solo puede explicarse como un deseo oculto de explicar lo que sabía y la forma de hacerlo no era otra de dejar pistas, más o menos claras, a su alrededor.

Lo primero que hizo fue colocar en la entrada dos inscripciones: «Mi casa se llamará casa de oración» y el ya comentado «Terribilis est locus iste», las referencias bíblicas a estas inscripciones son:

«Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en una cueva de ladrones» (Mateo 21,13) y «Este lugar es terrible, es la casa de Dios y la puerta de los cielos» (Génesis 28,17).

Cualquier creyente católico con el deseo de persignarse con agua bendita, lo siguiente que se encuentra lo dejará cuando menos boquiabierto porque la pila de agua bendita se sostiene ni más ni menos que por el diablo Asmodeo y sobre ella hizo poner un grupo escultórico de cuatro ángeles en el que puede leerse una frase que Constantino había visto en el cielo: «Con este signo le vencerás», claro está, situado bajo la cruz. Generó mucha polémica esta frase porque lo que dijo Constantino fue: «Con este signo vencerás», la inclusión de ese «le» por parte de Saunière, aún sigue siendo un misterio.

Lo siguiente que llama la atención es el suelo. Diseñó un tablero de ajedrez de 64 recuadros, orientados a los cuatro puntos cardinales. Otro dato llamativo es el Via Crucis que toda iglesia tiene. Este usa incluso elementos y escenas diferentes de las habituales, nuevas claves dejadas por Saunière, son lápidas muy grandes y llamativas para la iglesia de María Magdalena, no demasiado grande, al revés, más bien pequeña. Las diferencia, según algunos autores, son imposibles de ignorar por un sacerdote, lo que indica la voluntad de hacerlo y muestra una clara intención críptica, además del hecho de que el dicho Via Crucis está orientado en la dirección contraria de los habituales.

Otro dato significativo es que todas las estatuas de la iglesia miran intencionalmente al suelo, dos de ellas las que están a ambos lados del altar, muestran a la Virgen con un niño en brazos y a San José con otro niño, lo que según autores viene a decir que uno es Jesús y el otro, o bien un posible hermano o el propio hijo que tuvo con María Magdalena que según la leyenda del Grial, es su descendencia y que escapó de la masacre cátara de Montsegur.

Los trabajos de reconstrucción terminaron en 1887 y costaron en su equivalente actual más de tres millones y medio de francos. ¿De dónde salieron? Saunière halló cuatro o cinco pergaminos dentro de tubos de madera. Ahora se sabe que dos de ellos contenían genealogías relacionadas con la dinastía merovingia y los otros hablan de pasajes evangélicos: uno se refiera a cómo Jesús con sus discípulos un sábado paseaban por un sembrado y cortaban espigas y las comían y el otro cuenta la cena en Betania (así hizo llamar a la lujosa residencia que se construyó «Villa Betania») con Lázaro ya resucitado, pasaje en el que María Magdalena le ungió los pies a Jesús.

En la actualidad, la versión oficial de los pergaminos está exhibida al público en el Museo Saunière en Rennes le Château, que también hizo construir, además de la torre Magdala como biblioteca y observatorio. Desde que estas copias de los pergaminos (los originales siguen ocultos) están expuestas no han sido pocos los que han intentado descifrarlos, dando pies a numerosas obras, de entre todas ella, quizá El enigma sagrado, sea la más leída y documentada.

Todas ella tienen algo en común, enfatizan que el tesoro encontrado en la iglesia de María Magdalena es de naturaleza espiritual, posiblemente un secreto oculto a través de milenios, una herejía que atenta contra los fundamentos de la actual Iglesia y que vuelve del revés los pensamientos de los cristianos tradicionales y comprometidos: el cuerpo de Jesús permanece enterrado en algún cercano a Rennes le Château.

Dos versiones existen, una que se exilió después de sobrevivir a la crucifixión y otra que su cuerpo fue traído momificado por los templarios, ambas tienen algo en común: Jesús tuvo descendencia con María Magdalena y su línea genealógica llega hasta hoy en día. La verdad es que si esto fuese cierto, muchas cosas adquirirían nuevos significados.

Es un mito, una leyenda con visos de realidad y lo más seguro es que tenga otra explicación más razonable… o no. Bajo mi punto de vista la historia no siempre es tal y como está escrita, muy al contrario, tengo serias dudas de que lo escrito sea lo correcto. Al fin y cabo la escribieron los que ganaron y particularmente me suelo llevar mejor con los que pierden.

 

 

Pedro Cuéllar