El poder del conocimiento

No existe peligro más grande que el analfabetismo, no me malinterpreten, no me refiero al que no tiene remedio, al que está producido por la falta de medios o la dejadez de los que gobiernan, me refiero al analfabetismo de los que saben leer y escribir y, simplemente, no lo hacen, es más presumen de ello. Por lo visto está de moda vanagloriarse y jactarse del hecho de no haber leído ni un libro y mucho menos escribir, ya no digo un ensayo, una simple carta. Puede parecer mentira pero esa es la realidad. Podemos recibirla con una medio sonrisa condescendiente si no fuera tan peligroso, y lo es porque acomodar a los que son así es muy sencillo, tan solo hay que darles la comida masticada y vestida de vivos colores o lo que es lo mismo manipularlos.

Gracias a ley del mínimo esfuerzo, fomentada por los que están (o aspiran) en el poder, con un simple programa de televisión te tienen pegado a un sillón, quieto, callado, absorto, inútil y manejable. A través de esa ventana que los conecta con el mundo les van metiendo en el cerebro datos y consignas que aumentan tu capacidad de ser engañado. Esto no es nuevo, históricamente ha sido así, ¿por qué se piensan que la Inquisición perseguía a los que aspiraban al conocimiento? la excusa que daban es que eran brujos y brujas y los quemaban a modo ejemplarizante, te metían el miedo en el cuerpo y a nadie se le ocurría saber más de lo debido, es decir nada; sin embargo, la realidad es que era muy difícil hacerle tragar lo intragable a un ser culto, es mucho más fácil si eres un ignorante, de esa forma se mantenían en el poder, gracias a consignas y creencias impuestas que de otra forma sería imposible de imponer. ¿Por qué se piensan que los nazis y en general los dictadores quemaban libros? El motivo es el mismo, imponer pensamientos a un ser que es incapaz de defenderse porque tiene la cabeza llena de  desconocimiento.

Hoy en día no es tan fácil, quemar a alguien por brujo o bruja o hacer en una hoguera con libros, sería impensable. Pero el poder evoluciona y se adapta con más rapidez de la que pensamos, disfrazan los valores de forma que los alteran: no leer está de moda, aprender es pesado y aburrido, ser culto es de prepotentes y cursis, tener conocimiento es de vanidosos y nadie aguanta a un presumido que «se cree que lo sabe todo».

Detrás de todas esas afirmaciones, está la sonrisa burlona del poder fáctico, que si bien no puede quemar ni destruir al conocimiento, sí lo encierra tras consignas repetidas hasta la saciedad, programas basura en todas y cada una de las cadenas televisivas, noticias dirigidas y manipuladas, estereotipos superficiales y modelos sociales acomodaticios y manipulables. Profundizar en las cosas y «pensar de más» es peligroso porqué muy posiblemente sumaríamos dos y dos y nos daría cuatro o lo que es lo mismo no dejaríamos en el poder a un ministro que cobra 1.800 euros mensuales de dieta de alojamiento y resulta que tiene tres pisos propios en el sitio. No es un invento, es el caso del ministro de Hacienda de España y de otros sesenta y dos diputados. Ellos son los dijeron que «cobrar el paro y vivir con los padres es un fraude..». Todo esto es posible porque a la mayoría le molesta lo negro para leer y lo triste de todo es que esto se dice como gracia. Así nos luce.

 

 

Pedro Cuéllar