Estados Unidos: coprolalia diplomática

Desde sus actos de campaña, Donald Trump ha utilizado un leguaje altisonante y ofensivo tanto a nivel externo como interno. Este comportamiento es totalmente opuesto a lo que por siglos se ha considerado la esencia de la diplomacia: tratar a los otros países y sus representantes con cortesía y respeto, a pesar de que los países estén al borde de la guerra.

Coprolalia diplomática
Rudolph Giulani: Kim se arrodilló

En medicina, la coprolalia es un síntoma en el cual se utiliza un lenguaje obsceno u ofensivo en forma compulsiva, es decir, sin control del paciente, quien lo hace en forma patológica.

Donald Trump ha mostrado que su estilo como político, nada tiene de político ni diplomático. Con la misma facilidad que insulta a un periodista o algún usuario de Twitter, puede entrar en una escalada de insultos con jefes de estado, o utilizar con la misma facilidad frases ofensivas respecto a los migrantes de América Latina

Además, este comportamiento no es exclusivo del Presidente. Al contrario, parece que tiene un especial cuidado de elegir como colaboradores a individuos que carecen del tacto necesario para tratar al resto de la humanidad.

Su equipo está formado por supremacistas blancos, partidarios de la idea de superioridad y del destino manifiesto de los Estados Unidos sobre el resto de las naciones, lo que los lleva a ignorar las reglas diplomáticas básicas.

El ámbito diplomático trata de un diálogo entre iguales, que busca, en la medida de lo posible, zanjar las diferencias entre las naciones. La amenaza, el menosprecio y la humillación, son expresiones tabú en el mundo diplomático.

Y la aplicación de ese tipo de expresiones es lo que ha caracterizado la política exterior de los Estados Unidos. Esto lo vemos en todos los ámbitos, tanto económicos, como en la Crisis de Corea del Norte.

En éste último tema, cabe recordar que los motivos por los que se suspendió la reunión entre los Trump y el gobernante de Corea del Norte, Kim Jong-un, como ya se los explicamos, fue a raíz de las declaraciones  del Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, quien dijo que Corea del Norte debía ser tratada igual que Libia, donde después del supuesto desmantelamiento nuclear, Mohamad Gadaffi fue asesinado en una supuesta revuelta popular.

Esto provocó una nueva escalada de amenazas que provocó que Trump dijera que su gobierno fue ofendido por el gobierno norcoreano (cuando los hechos muestran que la situación fue exactamente al revés), y suspendía la reunión.

Después de recibir al enviado de Corea del Norte, Kim Yong Chol, el gobierno de los Estados Unidos admitió realizar la reunión en la fecha fijada para el 12 de junio.

En este contexto, en una conferencia en Tel Aviv, Israel, el asesor de Donald Trump y exalcalde de Nueva York, Rudolf Giuliani (conocido por haber disminuido drásticamente la delincuencia en Nueva York, al costo de cometer reiteradas violaciones de derechos humanos), dijo que “Kim Jong-un se arrodilló y suplicó” para que se llevara a cabo la reunión prevista para el 13 de junio.

“Kim Jong-un se arrodilló y suplicó que la cumbre se llevara a cabo, que es exactamente la posición en la que queremos colocarlo…”

“Sólo es resaltar que el presidente (Trump) es la figura dominante. No habrá negociaciones útiles a menos que él acepte eso”.

Este tipo de lenguaje ofensivo y denigrante es precisamente lo que la diplomacia debe evitar, aún en el supuesto de que sean ciertas las circunstancias y condiciones a que se refieren.

No cabe duda de que la coprolalia diplomática seguirá siendo el sello característico de este gobierno de los Estados Unidos.