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Estados Unidos deja el Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Este martes los Estados Unidos se retiraron del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, teniendo como argumento principal que es un organismo hipócrita y guiado por sesgos políticos.

EU deja el Consejo de Derechos Humanos
Estados Unidos anunció su retirada del consejo de Derechos Humanos “por ser hipócrita y contrario a sus intereses.”

Desde su creación, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas es el organismo encargado de estudiar y emitir recomendaciones sobre las violaciones de los derechos humanos alrededor del mundo.

Tampoco es un secreto que a lo largo de la historia de este organismo, ha sido utilizado por los Estados Unidos como un instrumento para, con la motivación de las violaciones de Derechos Humanos, emitir resoluciones que después pasan al Consejo de Seguridad y así enarbolarse como el Policía del Mundo y único legitimado para hacer cumplir los Derechos Humanos en el Mundo, así sea a punta de bayoneta.

Sin embargo, el Consejo de Derechos Humanos está formado por más miembros, y entre la apertura en algunos temas del gobierno de Obama, sus miembros han levantado la voz contra las violaciones de derechos humanos de países que eran tema tabú en el consejo, es decir, las que se comenten dentro de los Estados Unidos y las cometidas por el Estado de Israel.

Y este ha sido el motivo que argumenta la representación estadounidense para dejar el consejo. La ahora exrepresentate ante este organismo, afirmó que la motivación de su salida es por el enfoque desproporcionado y la hostilidad hacia el Estado de Israel, que calificó guiado por sesgos políticos.

Esto en el marco de condenas a las violaciones que se han cometido en contra del pueblo Palestino, que cada vez es más difícil ocultar, y a las que sistemáticamente se han opuesto los diversos representantes de los Estados Unidos.

Además, esta salida, se da en el marco de las peores críticas en materia de Derechos Humanos hacia los Estados Unidos, que separan a las familias de los migrantes ilegales, encerrando a los niños en cárceles, a las que llama refugios, en donde están encerrados en condiciones inhumanas, enjaulados en algunos centros, situación que ya había sido condenada por el Secretario General de las Naciones Unidas a principios de este mes, como oportunamente les informamos. Separación que fue condenada un día antes, el 18 de junio, en la 38° Sesión del Consejo de Derechos Humanos, que pide acabar con la desaparición forzada de niños de las familias migrantes ilegales que entran a los Estados Unidos, al calificarla como un “abuso intolerable a los niños”.

Las violaciones a los Derechos Humanos no son nada nuevo en el Gobierno Estadounidense. Ya en la gestión de Rudolph Giuliani (actual asesor de ciberseguridad de Donald Trump) como alcalde de Nueva York, de 1994 a 2001, su política de combate a la delincuencia fue criticada por la violación sistemática de los Derechos Humanos de los detenidos.

El Secretario de Estado, Mark Pompeo y la Representate ante el organismo Nikki Haley, en conferencia de prensa conjunta anunciaron oficialmente su salida del consejo, calificándolo de hipócrita, que sólo se preocupa de sus propios intereses y que “no responde a los intereses nacionales y de nuestros aliados”. Afirmando que continuarán luchando por reformas en la organización del consejo, y si llega a reformarse (a su gusto, claro está), entonces se reintegrarán.

Esta decisión fue celebrada por el Primer Ministro Israelí, Benjamín Netanyahu, al felicitar a los Estados Unidos de un organismo que el gobierno Israelí considera parcial, hostil y antiisraelí.

Con esta decisión, los Estados Unidos ha dejado ver su política doble moral y derrumba su figura de “Policía del Mundo” que interviene usando como bandera los Derechos Humanos. Sumando esto a los reveses que ha tenido en el consejo de Seguridad, en donde los miembros permanentes han vetado o limitado algunas de sus iniciativas bélicas, se plantea la duda de si también abandonará definitivamente la Organización de las Naciones Unidas, y, si es así, si comenzará a actuar por su propia cuenta como “Policía del Mundo” o por el contrario, continuará con su aislacionismo internacional.