La era de Trump y el cambio climático

Estamos en la era de Trump y el cambio climático, donde solo los estados azules de Norteamérica han optado por tomar medidas contra el mismo. Según Trump “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer no competitiva a la manufactura de EE UU”. Frase “ilustre” que publicaba en twitter y le perseguirá hasta el fin de sus días.

Pero la cosa cambia cuando las evidencias y los problemas aparecen. Es el caso de Alaska, productor de petróleo y gas que se une al proyecto de los estados azules, elaborando complejos planes para frenar las consecuencias del cambio climático.

Alaska comienza a vivenciar en carne propia su trágico futuro, su suelo helado, también llamado permafrost, se está descongelando. Esto provoca el hundimiento de los terrenos suprayacentes y la modificación de pilares, tuberías, edificios y un sinfín de infraestructuras afectadas por la nueva disposición del terreno.

Si bien los estados más conservadores no quieren apoyar los planes de cambio climático, Alaska viendo los efectos dramáticos del calentamiento global, no puede evitar enfrentar el problema que le viene encima.

El sólido gelisuelo que se encuentra debajo de edificios y todo tipo de infraestructuras, al descongelarse desestabiliza todo lo que tiene encima. Los costos de reubicar y redistribución son muy elevados, de millones de dólares, y esto si duele a los gobiernos.

Que se muera un animal o una planta… ¡no importa! pero que se pierda dinero, ya es diferente.

Lo siguiente es que al perderse el hielo marino aumenta el poder erosivo de las olas, deteriorando las playas e invadiendo las poblaciones costeras de Alaska. Y mientras tanto, ¿Qué anida en el corazón de los políticos que dan la espalda al problema del cambio climático?, está claro que no piensan en el futuro de sus hijos.

La gente no es ajena a la problemática del cambio climático, lo incomprensible es porque los políticos más conservadores le dan la espalda… ¿por dinero?; si seguimos así dentro de 40 años, es posible que ni sus descendientes puedan disfrutar de los beneficios obtenidos. Nos estamos refiriendo a explotar los recursos naturales que se encontraban debajo de los hielos y que aflorando nuevamente en superficie pueden ser explotados con gran facilidad.

¡Por favor señores políticos, no piensen solo en su existencia! sino en todos los millones de seres vivos que pueblan la faz de la tierra.

 

Jaime Roldán Jiménez