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Literaria

La historia más cierta (parte 2)

… tan asustado vivía el pobre Pueb que fue creciendo pensando que nada estaba bien, que nada podía arreglarse, que todo estaba a punto de destruirse y la única solución era dejarse llevar por sus progenitores.

La saga del Pe Peder Echoso estaba feliz, todo iba a pedir de boca y lo estaban tanto que se podían permitir paseos al barrio de los ricos y poderosos, quizá pensando que ya estaban cerca de formar parte de él.

La táctica de asustar a la gente para manejarla daba resultado, «nunca la palabra “crisis” fue tan necesaria y agradecida», solían decirse entre ellos en las tertulias vespertinas. El inventor de esta estrategia, el jefe del barrio Nuev Omu Ndo, el señor Pedaz-Ocerd Odemier Daeste, estaba cada día más contento de que las cosas fueran de esta manera. Pero como suele ocurrir, la jarra de los codiciosos nunca se llena, ahora también querían manejar los fondos duramente ganados por los demás, de manera que se hicieron fuertes gracias a los guardias. Nombraron un jefe y lo armaron y le dieron el poder de hacer y deshacer a su antojo, el cabo Nilao Conuncan Uto fue el elegido. Su primera tarea fue cerrar las tiendas del resto de los barrios, solo quedaba el mercado de Melol Levot Odo que estaba, como no, en el barrio.

Y de repente para ir al mercado tenías que llevar su moneda, una que imprimieron allí y que para el resto no era otra cosa que un pedazo de papel, el dolor, es el nombre que le pusieron a la moneda, nadie podía comprar allí si no es con ese papel y muchos se preguntarán ¿y por qué un pedazo de papel tiene valor? según dijo el jefe del barrio, el señor Pedaz-Ocerd Odemier Daeste, es porque ese papel está respaldado por oro, es decir, tú vas al banco que también era de Melol Levot Odo y le puedes decir que te cambien un papel de esos que pone 20 dolores por su equivalente en oro. Y te lo daban.

Aunque hoy en día ya no es así. Hoy en día lo que se necesita no es oro, es gasolina para los coches, gasoil para las máquinas, en definitiva, petróleo. La mala suerte para el señor Pedaz-Ocerd fue que el petróleo salía solo en el barrio de Nomec Reon Ada y salía en cantidades ingentes, suficiente como para abastecer a todo Put Omun Doeste, el señor Pedaz-Ocerd Odemier Daeste, que puede ser lo que sea pero de tonto no tiene un pelo, se fue a hablar con jefe de Nomec Reon Ada, el señor Teng Ounnomb Reraro y le dijo:

—«A partir de hoy el petróleo lo venderas solo en dolores, ni se te ocurra venderlo en otra moneda porque te mando a Nilao Conuncat Uto y a su gente y ya sabes…».

Y así fue, ahora no cambian el trozo de papel por oro, porque ahora el valor se lo da el petróleo, son petrodolores y todo en el mundo se mueve con petrodolores, hasta las yerbas del señor Sohij Oput Aeste, el dueño del herbolario, el que hace las medicinas y las vende. Pero este tiene otra historia…

 

 

Pedro Cuéllar