La memoria de un pez

Nadie es más feliz que un pez. Que ¿por qué digo esto? pues la respuesta es fácil, porque un pez no tiene memoria, por lo tanto no tiene rencor porque no recuerda, ni sufre de amor porque se le olvidó a quien quería, ni nada de nada. Y ¿cómo se descubrió que los peces no tienen memoria? bueno, para no faltar a la verdad sí tienen, pero es de tres segundos. Por lo visto, un eminente científico confirmó esto porque le pregunto algo y el pez tardó exactamente tres segundos en decir: «¿eh?», acto seguido lo publicó en una prestigiosa revista científica y como lo que está escrito se suele dar por cierto y además el doctor en cuestión una vez recibió el Premio Alambre Espinoso dotado con quince pesos en becas institucionales de investigación, que es casi el cincuenta por ciento del presupuesto nacional para educación y ciencias, nadie discutió que los peces no tiene memoria y por eso eran felices. Y extrapolando este asunto se me viene a la cabeza que los político deben ser los más felices del mundo también porque son como los peces. Al Sr. Presidente le hicieron una pregunta en un programa de televisión:

Locutor: «Y díganos Sr. Presidente, en su campaña habló de no tocar los presupuestos de educación y no subir los de defensa. ¿Qué pasó?»

El Sr. Presidente tardó exactamente lo mismo que un boquerón en contestar, tres segundos, y también dijo lo mismo:

Sr. Presidente: «¿Eh?»

Con lo cual, sin ser una eminencia, se puede llegar a la fácil conclusión de que estamos regidos por personas felices. Y díganme ¿no es eso una bendición? ¿no es eso mejor que estar gobernados por personas serias y meditabundas que no sonríen nunca porque se acuerdan de todo? Debemos estar agradecido de ser gobernados por personas felices, porque así también seremos felices. ¿Qué más da que se olviden de un quítame allá esas pajas? ¿qué importa si dijeron esto y hacen aquello? ¿quién se preocupa si no recuerdan dónde está lo que falta? ya aparecerá por algún rincón, ellos lo hacen sin intención porque son boquerones. ¿Quién puede ser tan malparido de culpar a un boquerón por su mala memoria? Seamos prudentes y compasivos, al fin y al cabo, los que más sufren son ellos porque ya ni recuerdan cuando se les llamó humanos por última vez, a nadie le gusta ser un pescado y ellos, por desgracia, lo son.