Primer debate presidencial: ¿Qué dijeron sin palabras?

Hace mucho tiempo que el lenguaje corporal es un elemento de estudio para conocer las intenciones de una persona, más allá de sus palabras. Incuso existen asesorías especializadas en el lenguaje corporal de los personajes públicos.

Pero el lenguaje corporal es un estado que, aún en las personas más entrenadas, se manifiesta espontáneamente, así sea por algunos instantes.

¿Qué dijo el lenguaje corporal de los candidatos a presidencia? ¿Su cuerpo dijo lo mismo que sus palabras?

Ricardo Anaya. El candidato de la coalición por México al Frente procuró mostrar serenidad y mantener la sonrisa durante todo el debate. Esta serenidad se vio tensa y forzada, ya que centró su participación en el guion que tenía preparado, lo que le restó expresividad y espontaneidad, forzándose a no salir de su lugar preestablecido. En los momentos álgidos, cuando fue cuestionado acerca de sus bienes, y su argumentación con la resolución del Tribunal Electoral, su lenguaje corporal reveló tensión sobre su afirmación, quizá debida a que el documento al que se refirió no tiene el alcance que él le atribuye.

José Antonio Meade. El candidato oficial mostró que se preparó y se apegó a la estrategia trazada, pero en su lenguaje corporal fue rígido, falto de espontaneidad, lo que deja ver que se esmeró demasiado en lo que iba a decir, pero no en cómo decirlo. Además, su entonación fue más la de un conferencista en una junta o ante un grupo, que la de un político que públicamente expone y defiende sus ideas, inhibición que posiblemente se deba a su falta de experiencia en el ámbito político.

Andrés Manuel López Obrador. El puntero de las encuestas se presentó con una actitud tranquila, como si nada fuese a incomodarlo.  Detrás de esta tranquilidad, procuró no entrar en polémicas sobre sí mismo y los señalamientos que se le hicieron. Esto no evitó que se sintiera incómodo, lo que se reflejó en los momentos en que se encorvó o hizo movimientos de bloqueo (cruzar los brazos, girar el cuerpo en dirección contraria). Además, hubo momentos sus gestos corporales fueron contradictorios con sus palabras, como fue el momento específico en que Sergio Sarmiento le preguntó si aceptaría la derrota, diciendo verbalmente que sí, pero negando con su cabeza, lo que son movimientos corporales contradictorios.

Margarita Zavala. La candidata independiente mostró muchísimo nerviosismo e inseguridad durante todo el debate. Sus movimientos corporales no se correspondieron con el ritmo de su discurso, además de ser muy rígidos, dando una impresión de sobreactuación en sus movimientos, lo que se reflejó en su tartamudeo al hablar y cierta torpeza al expresar las ideas. Además, su tensión aumentaba al mencionar y cuestionar la gestión de su esposo Felipe Calderón.

Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”. Fue el candidato que mostró más espontaneidad en su lenguaje corporal, además de una agresividad casi natural, que se evidenció en la forma de dirigirse a los otros candidatos, señalando con el dedo, cambiando de estar frente a la cámara (aspecto que cuidaron los demás candidatos), para encarar directamente a quien se refería, así como su invasión de espacio personal, al salir de su atril para dirigirse a otros candidatos.

Más allá de lo que con palabras dijeron los candidatos, también resulta importante el cómo lo dijeron. El lenguaje corporal ayuda a comprender la intención de lo que alguien dice verbalmente, y sobre todo, si lo que dicen corresponde realmente con lo que piensan y tienen previsto o programado hacer en consecuencia. ¿Cuál fue su percepción de los candidatos durante el debate?