La solución al problema de inseguridad

 

La seguridad, o mejor dicho la inseguridad, es un tema que preocupa a todos.

La sociedad mexicana está invadida por la inseguridad. El Observatorio Nacional Ciudadano, una organización de la sociedad civil que busca informar en forma objetiva y oportuna en materia de seguridad y justicia, reveló en sus últimos informes que la incidencia de los delitos continúa en aumento, sin que existan políticas públicas destinadas a frenarla.

De hecho, vivimos una crisis de inseguridad y violencia que parece no tener fin.  Y este no es un problema que se resuelva solamente con una elección o un cambio de autoridades, ese sería el primer paso, sino que se necesitan políticas de Estado que atiendan todos los problemas relacionados con las causas y las consecuencias de la inseguridad.

Nosotros vemos que muchos hablan de la inseguridad, pero pocos tienen, ya no digamos propuestas, conocimientos reales sobre la violencia y la inseguridad.

Algunos de ustedes saben que fui funcionario en el área de seguridad durante diez años. Tuve a mi cargo el comando de grupos especiales de seguridad en 14 Estados, culminé mi labor en la Policía Federal y fui reconocido por mi trayectoria por los ex-presidentes Ernesto Zedillo y Vicente Fox e internacionalmente por el director del FBI.

Derivado de mi experiencia, he concluido que para resolver de forma definitiva la inseguridad es necesario atacar el problema desde la raíz. Hay que cambiar la mentalidad de toda una sociedad.  Es necesario impulsar la participación, porque donde hay participación hay menos delincuencia organizada, menos homicidios, menos impunidad, menos corrupción.

Si no hay desarrollo y justicia social, si no hay oportunidades para todos, educación y empleo, estaremos muy lejos de resolver el problema de fondo de la inseguridad.

La militarización de las fuerzas de seguridad y la aplicación de medidas punitivas, aunque parecieran indispensables dadas las circunstancias, en el largo plazo no son la solución definitiva de la inseguridad.

Indudablemente, la aplicación de la ley es indispensable para mantener la paz y el orden. Desafortunadamente en nuestro país, el volumen de los actos criminales es tan elevado que el gobierno carece de la capacidad para perseguir todos los delitos. Para que todos los crímenes de alto impacto se puedan castigar, y para que el sistema verdaderamente funcione, tenemos que enfocarnos primeramente en disminuir el delito.

Es necesario desarrollar la inteligencia y la capacitación de las fuerzas policiacas, la capacidad de anticipación, en una palabra, la prevención.

Conjuntamente, debemos implementar soluciones mediante políticas públicas y políticas de Estado.

Gran parte de la violencia que vivimos en nuestro país, se debe a que tenemos un gobierno ineficiente e ineficaz. Por lo tanto, es indispensable tener gobernantes honestos y capaces. Personas responsables que puedan enfocar el presupuesto al desarrollo social, a las políticas de prevención y a los programas de inteligencia.

Algunas personas piensan que se debe aceptar vivir con la inseguridad.  Que la inseguridad y la violencia son algo propio e inevitable de la cultura del mexicano, de la vida en los pueblos y ciudades de nuestro país. Enfáticamente rechazo este planteamiento. Estoy convencido que, con un gobierno honesto, la aplicación de las políticas públicas correctas y un programa de seguridad bien diseñado, es posible lograr que nuestro estado y nuestro país sean lugares donde podamos vivir en armonía sin el flagelo del crimen.

Todos debemos formar parte del cambio. Vislumbro un futuro promisorio para nuestro país si juntos, como sociedad, damos ese primer paso.

Álvaro Suárez Garza