La verdad sobre el aeropuerto de Chilangolandia.

Y pues que resulta que el presidente electo Lopitos, como “afectuosamente” llama Fox a Andrés Manuel, tiene planeada la consulta sobre la elección del sitio para el nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México (NAICM).

Hay dos opciones, la primera es en el antiguo lago de Texcoco, que ya empezaron a construir, con muchos retrasos, pero “ahí la llevan”, como al 20% de avance. Si lo terminan, lo terminan en seis años.

La otra es en la base militar de Santa María, al noreste de la ciudad de México.

Hablemos con la verdad. El aeropuerto en actual construcción es un mega fraude. Cuando primero anunciaron su construcción dijeron que iba a costar 150,000 millones de pesos, luego subió a 250,000 millones de pesos, después a 300,000 millones de pesos, y así le van a seguir. Y no contemos los costos de mantenimiento, se les va a encharcar con la primera llovizna. A los muy genios se les ocurrió construir en un pantano en donde confluyen muchos arroyos cuando llueve. Es una pesadilla.

Y pudiéramos decir, y ¿qué nos preocupa eso a nosotros acá en Nuevo León? Pues a mí, mucho. Porque ya estamos hartos de que nosotros, los que sí trabajamos, subsidiemos a los que no. Y sí, me refiero a los chilangos, y otros. Nuevo León, envía a la federación, más de lo que recibe, punto.

¿Porqué tenemos que pagar con dinero de nuestros impuestos el aeropuerto de los chilangos? Hay otras opciones, la más correcta, de acuerdo al libre mercado, es dar una concesión a la iniciativa privada, para que ellos lo financien, construyan y lo operen, sin costo alguno al erario público. Así funcionan muchos aeropuertos en el mundo civilizado, obvio en Cuba y Venezuela no, pero en los países desarrollados sí.

Pero como vivimos en México, el actual gobierno de pacotilla, repartió el pastelazo, a los mismos de siempre, el billonario Carlos Slim y sus parientes, parientes del expresidente Carlos Salinas de Gortari y de Armando Hinojosa (el que regaló la casa blanca a Peña Nieto), así como empresas de Hank Rhon y de Bernardo Quintana (Grupo ICA).

Decimos los que no somos de la prensa “fifí”, que se hizo un contrato espurio a la medida de los “cuatazos”.

Vamos a darle el dinero de todos los mexicanos a los billonarios que menos lo necesitan. Eso es justicia, muy divina.

Yo veo por todos lados en la prensa fifí, que si se cancela el aeropuerto de Texcoco “las inversiones van a bajar”, que “habrá temor en la bolsa”, que “se perderá la confianza en México”. Son una bola de “lamebotas”, y entiendo, pues de eso viven. Literalmente para eso les pagan, para echar “periodicazos” o cebollazos, según el caso.

Yo les propongo una solución: Cancelar ese desastre de aeropuerto. A los contratistas extranjeros, que los indemnicen, como diría Fox, “bien surtido y copeteado”. Y a los contratistas nacionales, en lugar de que los indemnicen que los investiguen. Y van a ver que hasta nos salen debiendo.

Porque en el extranjero a nadie, o como diría el ranchero: a “naiden” le interesa si le cancelan un contrato a un grupo de caciques mexicanos.

Entonces, el aeropuerto en Texcoco debiera quedar cancelado y el nuevo aeropuerto en la base militar de Santa María, que sea 100% financiado por la iniciativa privada.

De igual manera, el nuevo tren maya, debe ser privado y financiado por la iniciativa privada. Esos costos no deben recaer en las espaldas de nosotros los neoleoneses.

La regla debe ser, si lo puede pagar, hacer y operar la iniciativa privada, que lo haga. Siempre lo hará mejor y a menor costo.

El gobierno, como hemos visto es ineficiente, corrupto y burocrático, tanto como la supuesta “prensa” fifí. Se la dan de independientes, de supuestos neoliberales, pero de independientes no tienen un pelo.

No hay prensa independiente en el país, y menos que predique principios de conservadurismo fiscal.

Al menos yo pretendo hacer mi parte, ante mi muy reducido, pero bien ponderado, grupo de lectores de neolones.com

Ah, y para los que no me conocen, yo tampoco voté por AMLO, pero si hay algo en lo que coincidamos lo voy a decir, y si hay algo en lo que no, lo voy a denunciar. En este caso particular, hay coincidencia, por los motivos expresados anteriormente. Ustedes habrán de ver que mi frase favorita es “cut, cut, cut”. Bajar el gasto público, y bajar impuestos.

Carlos González

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