Las drogas prefieren mujeres

El consejo nacional contra las adicciones, dio a conocer esta semana su encuesta nacional, en la que han dado a conocer datos alarmantes, no sólo para la salud pública, sino sobre los efectos que las drogas producen en una parte de la población: las mujeres.

Drogas y mujeres
El consumo de drogas entre mujeres se ha triplicado en los últimos 6 años

En este informe, dio a conocer que el consumo de drogas entre la población femenina ha aumentado en un 205% entre 2011 y 2017, lo que significa que el número de mujeres adictas a alguna sustancia se ha triplicado en seis años.

Además, el departamento de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la UNAM, informó que las diferencias biológicas del cerebro femenino, las ponen en desventaja ante los estímulos adictivos.

Explicaron que las mujeres son más susceptibles a los efectos de las drogas, crean adicción más rápidamente, y cuando quieren dejar las drogas, el síndrome de abstinencia es dos veces más mayor. Si a esto se agrega la estigmatización social, pues una mujer con adicciones es peor vista que un hombre, a las mujeres les resulta más difícil buscar tratamiento y dejar las adicciones.

En la información mencionada, se habla principalmente de las drogas de mayor consumo, tanto legales, como son el alcohol y el tabaco, como las ilegales: mariguana, cocaína, inhalantes y fármacos.

Además, se mencionó que el rango de edad en que más consumo se da, son las niñas y jóvenes entre los 12 y los 17 años.

La CONADIC en su estudio analiza drogas y sustancias con efectos adictivos. Estudios realizados en España, comprueban que no sólo el consumo de drogas es causa de adicciones en mujeres.

Estos estudios establecen que también la adicción al juego, las compras compulsivas, los trastornos alimenticios, sobre todo el consumo compulsivo de alimentos, son comportamientos de adicción cuyo tratamiento y efectos de abstinencia son igualmente graves en las mujeres.

También explican los expertos que, más allá de las situaciones de pobreza y marginación social tradicionalmente asociada con el consumo de drogas, mucho de este crecimiento en el consumo femenino se da entre el grupo económico de ingresos medios y altos.

Esto se debe a que las mujeres ceden con más facilidad a las modas y apariencias. Esto les hace buscar encajar en los modelos de “mujer triunfadora” o “mujer exitosa” que se promueven constantemente en la sociedad, además de la mal entendida igualdad de género.

Esto les hace, por un lado, pretender mantenerse en un status de moda en su indumentaria, alimentación y objetos personales, muchas veces en niveles por encima de su economía real; por el otro con la falsa idea de que pueden ser igual que cualquier hombre, tienen menor inhibición al momento de consumir tabaco, alcohol y drogas, así como de realizar actividades riesgosas.

A esto se suman los efectos que estas drogas producen a largo plazo, y más lamentablemente, durante el embarazo. Todas las drogas, independientemente de la forma en entren al cuerpo, pasan al torrente sanguíneo. Durante el embarazo, estas drogas pasan a la sangre fetal, provocando efectos de intoxicación por drogas y el llamado síndrome de adicción fetal, es decir, niños que desde antes de nacer ya presentan necesidad física por las drogas y síndrome de abstinencia en las primeras horas de nacidos.

Ante esta situación, el Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la UNAM, considera necesario implementar programas de tratamiento y prevención especialmente dirigidos a las mujeres.