¿Qué es el plan Made in China 2025?

Ya es una costumbre encontrarnos en los productos de las marcas reconocidas de todo el mundo como Adidas (de Alemania), Nike (Estados Unidos) Toyota (Japón) Philips (Holanda) y cientos de marcas cuyos productos asociamos como hechos en su país de origen, con un factor en común: la leyenda Made in China. Y también nos encontramos con productos falsificados, o de marcas propiamente chinas, pero con una calidad que deja muchísimo que desear.

Plan Made in China 2025
Plan Made in China 2025

La realidad del mundo ha cambiado, y las grandes marcas, sean de donde sean, son manufacturadas en China. Y todas ofrecen productos de calidad asociada a la marca. En cuanto a las marcas chinas, encontramos imitaciones, más baratas y de una calidad que poco tiene que ver con el producto imitado.

Sin embargo, esta tendencia ha cambiado, y nos encontramos con marcas 100% chinas, como Xiaomi, HTC y Huawei en teléfonos celulares, que tienen calidad y prestaciones, similares o superiores al teléfono de la manzanita, y a precios comparativamente menores. En la industria automotriz marcas como Great Wall y SAIC Motor, producen automóviles que cumplen con las más estrictas normas de seguridad y emisiones contaminantes del mundo. Y esto por no mencionar casos de marcas como Volvo, que es propiedad de consorcios chinos, y conserva los altos estándares de calidad, diseño y seguridad que han caracterizado a esa marca de origen sueco.

Esto es parte de un plan que se anunció en 2015, y que se espera esté completado para 2025, en el cual se promoverá la desaparición de los productos baratos de poca calidad, cambiándolos por productos que cumplan con estándares internacionales.

Para lograr estos objetivos, el gobierno ha establecido leyes que obligan a las industrias extranjeras a la transferencia tecnológica, es decir, que para que una marca pueda manufacturar o fabricar en China, debe compartir los conocimientos técnicos y de diseño de los productos.

A ello se agrega la gran cantidad de egresados de las Universidades, tanto de licenciaturas como de maestrías y doctorados, que son capaces de aprender, aplicar y desarrollar la tecnología transferida, para lograr productos innovadores y de alta calidad.

Evidentemente no todos los competidores están de acuerdo con este plan. No es raro que los Estados Unidos no sólo no estén de acuerdo, sino que además lo califiquen como una amenaza a su seguridad nacional, como lo mencionó Wilbur Ross, Secretario de Comercio de los Estados Unidos, que también dijo que “Ellos han sido la fábrica del mundo y ahora quieren ser el centro tecnológico del mundo”, lo que considera una idea “aterradora”.

Esto ha incentivado la guerra arancelaria que los Estados Unidos han establecido, entre otros países, precisamente contra China. Lo que aunado a la política económica aislacionista de Donald Trump, está permitiendo un avance y expansión de la economía de China.

No deberá extrañarnos pues, que en unos pocos años China sea la primera potencia económica del planeta y cambie definitivamente el equilibrio de poderes.