Sherlock Holmes vence a los drugos, en Inglaterra

A la manera de una mezcla de relatos de ficción, un cuarteto de delincuentes, emulando a los drugos, descritos en La Naranja Mecánica, fue enfrentado por un famoso personaje de Arthur Conan Doyle, que ahora seguramente será el protagonista de sus pesadillas, obligándolos a desistir de su intento de robar a un repartidor.

Sherlock vs drugos
En la vida real, Sherlock ahuyentó a cuatro maleantes a la vuelta de Baker Street

Es una tarde típicamente londinense. Un día cualquiera en que la gente buena cumple con su trabajo, y la gente malintencionada busca dar rienda suelta a sus bajos impulsos.

En la empresa Deliveroo, un servicio de entregas, reciben un pedido que comisionan a un joven para que lo entregue en bicicleta.

En otro lugar, un cuarteto de maleantes, al igual que los drugos liderados Alex DeLange, en La Naranja Mecánica, se encuentran en algún pub, embotando sus sentidos y exaltando sus pasiones con algún tipo de bebida embriagante.

Y en otro lugar diferente, un hombre con su esposa, espera un transporte para dirigirse a algún lugar, donde compartirían un rato de esparcimiento.

Personas diversas, intenciones diversas, que, en un momento determinado, esperan cumplir con sus intenciones.

Una vez recibido, el repartidor monta en su bicicleta con el paquete encomendado.

Los drugos del pub deciden salir y, como en la película, practicar un rato de “ultraviolencia”.

Y el hombre con su esposa abordan el Uber y comienzan el camino hacia el centro de entretenimiento.

Y a unas pocas cuadras del 221 de Baker Street, sobre Marybone High Street, el destino decidió conjuntar estas tres historias separadas, en uno de sus misteriosos designios que llamamos coincidencia.

El joven ciclista circula sobre Marybone, y es detenido y amedrentado por este grupo de drugos. A unos pocos metros, circula el Taxi de Uber. Ante la oposición del repartidor, uno de los maleantes rompe una botella en su cabeza. Mientras tanto, el pasajero pide al conductor del taxi, que ya se encuentra frente a esta escena, que se detenga, saliéndose del vehículo de un salto y corriendo hacia los agresores, gritando al tiempo “¡Déjenlo en paz!”.

Por un segundo los agresores se quedan pasmados. Han escuchado esa voz, en alguna parte. Es una voz que ha escuchado toda Inglaterra. “Pero no, no es posible”. Y tan pronto como lo divisan, lanzan golpes para ahuyentar al intruso.

Pero contrario a lo que pensaban, no sólo no logran golpearlo, sino que esquiva sus golpes y los empuja, haciéndolos caer. Mientras se levantan, se escucha el sonido de una puerta que se cierra. Es el conductor del taxi, que ha bajado a ayudar.

Levantan la vista para ver nuevamente el rostro del molesto intruso. “¡Imposible! ¡Es Sherlock Holmes!”

Ante el asombro de lo imposible, los asaltantes se levantaron y huyeron de ahí. El hombre se acercó al ciclista, le preguntó si se encontraba bien, y cuando le confirmó que no estaba malherido, lo abrazó y se fue.

Este relato que parece una ficción surgida de una mente calenturienta, sucedió esta semana, y el héroe es el actor Benedict Cumberbatch, muy famoso en Inglaterra por ser el protagonista de la serie de televisión Sherlock, donde interpreta al personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle, por lo que su voz, su imagen, y su presencia, además de su valentía y su habilidad le permitieron controlar la situación, y evitar el asalto, muy probablemente, al desconcertar a los maleantes.

Y lo más curioso, que sucediera a la vuelta del domicilio en el que las novelas ubican la casa de Sherlock Holmes, el 221 de Baker Street.

Por si aún no logra ubicar del todo a este gran actor, también lo conocemos en todo el mundo como el Dr. Stephen Strange, en la Serie de películas del Universo Marvel.

Sin duda, Benedict Cumberbatch es un héroe dentro y fuera de las pantallas.