Starbucks: este café puede causar cáncer

Este título no es una campaña difamatoria ni un chascarrillo del día de los inocentes. Un Juez en el estado de California, en los Estados Unidos, ha ordenado a la cadena Starbucks, 7-eleven y más de 90 expendedores y vendedores de café, agregar la leyenda de que “El consumo de café puede provocar cáncer”

café y cáncer
A pesar de la decisión judicial, el café no es cancerígeno

Por favor, no deje de tomar su café mientras lee esta noticia. El asunto no es tan grave.

En los Estados Unidos existe una Ley que obliga a todas las compañías a etiquetar los productos que puedan producir cáncer.

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud tenía al café en la lista de sustancias posiblemente cancerígenas, lo anterior porque existían estudios que hallaban una relación entre el consumo de café y un aumento en la incidencia de cáncer de esófago.

Se estudió el café y las sustancias que contiene y se producen en el proceso de tostado, y se identificó una llamada acrilamida, que también se encuentra en el humo del tabaco, pero también en otros alimentos cocinados a altas temperaturas, como el pan o las galletas.

La acrilamida se ensayó en pruebas de laboratorio en las que se dan dosis altas a animales, lo que dio como resultado que un gran porcentaje de los ratones alimentados con esta sustancia, desarrollaban algún tipo de cáncer.

Sin embargo, no se conocen (no se ha administrado ni ensayado) los efectos de la acrilamida en el ser humano.

En 2010, el Consejo para la educación e investigación sobre tóxicos, una ONG de los Estados Unidos, demandó a Starbucks, 7-eleven, Keuring Green Mountain, Peet’s Operating Corp.y otras compañías que operan en California, para que incluyeran la leyenda de que el consumo de café puede causar cáncer.

El Juez pidió a las compañías que demostraran que los beneficios del consumo de café superan los riesgos. Mientras tanto, las compañías cafeteras intentaban negociar un acuerdo extrajudicial con la ONG.

En nuevos estudios realizados por la Agencia Internacional Contra el Cáncer, se encontró que el aumento de la incidencia del cáncer de esófago no se da entre los bebedores de café, sino también entre los consumidores de otras bebidas calientes, y que consumir bebidas a temperaturas de 60° C o más altas, causa irritación al esófago, lo que a la larga escalda la mucosa y puede causar cáncer.

En otros estudios, la OMS no encontró que cantidad de acrilamida presentes en el café resulten riesgosas para el ser humano. Por ello, en junio de 2016 retiró de la lista de productos posiblemente cancerígenos al café.

No obstante lo anterior, ante la cerrazón de la ONG Consejo para la Educación e Investigación Sobre Tóxicos, continuó el proceso legal en contra de las compañías cafeteras, y el juez de la causa, sin tomar en cuenta a la OMS, consideró que “los demandados no ofrecieron pruebas sustanciales para cuantificar la cantidad mínima de acrilamida que requiere el café”; argumento por otro lado carente de fundamento, ya que la cantidad de sustancias que desprende una semilla, no sólo de acrilamida, sino de otras como la cafeína, teína, fenoles y antioxidantes, dependen mucho de la variedad de café, madurez y grado de tostado.

Mientras tomo el último sorbo de mi jarro de café caracolillo, pienso en el Escritor Honorato de Balzac, de quien se dice, consumía el equivalente a entre 30 y 50 tazas de café actuales (el tomaba café turco, espeso), y me pregunto ¿Qué relato hubiera agregado a La Comedia Humana, sobre estos paladines de lo políticamente correcto? Porque a final de cuentas, hasta respirar puede causar cáncer.